SUSANA DÍAZ, DE BRONCA EN BRONCA

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SUSANA DÍAZ, DE BRONCA EN BRONCA

Susana Díaz celebra este fin de semana su Congreso Regional, muy bien dicho lo del «su» porque ha excluido a los pedristas de las delegaciones y de la próxima ejecutiva, en un desafío al secretario general de su partido que va más allá de los nombres. La ponencia marco que se va a aprobar este sábado no hace ninguna referencia a la plurinacionalidad del Estado español que figura en el texto aprobado en el Congreso Federal de junio.

Las espadas con Ferraz están en alto desde que en mayo Díaz perdió las primarias frente a Pedro Sánchez. Fracasada su candidatura, la presidenta andaluza concedió una tregua al secretario general que ha durado poco. No tanto por una confrontación ideológica entre uno y otro, sino porque ella está siendo muy cuestionada en su comunidad y el enfrentamiento con la dirección nacional puede cortar, cree, la hemorragia de votos que está sufriendo según los sondeos.

La excusa de su ruptura con Ferraz se centra en la discusión sobre el empleo del concepto de plurinacionalidad como modelo de Estado patrocinado por Sánchez, que también se cuestiona en otras federaciones socialistas donde los votantes del PSOE tienen actualmente la misma actitud de rechazo de los intentos de secesión de Cataluña como en Andalucía. Hace un año la misma Susana Díaz hablaba de la plurinacionalidad como si tal cosa; ahora, sabe que no es el momento de aparecer dudando de la necesidad de mantener una España fuerte y unida. Para colmo, la reciente propuesta del número dos del partido, José Luis Ábalos, de perdonar la deuda de Cataluña al Estado encendió a los socialistas del sur.

 En su guerra con Madrid, Díaz tiene descuidada su retaguardia. Esta semana tuvo que apoyarse en Podemos para rechazar el proyecto de PP y Ciudadanos en el parlamento andaluz para reducir sustancialmente el impuesto de sucesiones y donaciones, que grava a los ciudadanos de esa comunidad mucho más que a los del resto de España.
Tanto criticar a Sánchez por alinearse con Pablo Iglesias, y al final ella misma tuvo que recurrir a un pacto con Teresa Rodríguez para frenar la iniciativa que se está convirtiendo en su pesadilla, con numerosas plataformas ciudadanas que exigen la reforma fiscal que evite que miles de ciudadanos de esa comunidad rechacen las herencias a las que tienen derecho porque no pueden afrontar el pago de sus impuestos. Demasiados problemas para una lideresa que ya no aspira más que a ganar tiempo para mantenerse en el poder, aunque sea de bronca en bronca.
Curri Valenzuela( ABC )

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