TABARRA

tabarra

TABARRA

Nada descoloca más a los intransigentes que el humor. Por eso las religiones de libro y los dictadores lo temen más que a un nublado. En Islandia, tras las crisis y después de botar a políticos y banqueros, les dio por votar en 2010 a un payaso,Jón Gnarr, como alcalde de la capital.

Les había prometido que el sol no se apagaría en todo el invierno y toallas gratis en las piscinas. Ya de alcalde, desfiló disfrazado de drag queen pero ejerció el cargo como un político al uso y el fervor popular decayó: ¡no lo habían elegido para que hiciera lo mismo que los demás politicastros!

Decidió no presentarse a la reelección y volvió a hacer el indio, que es lo suyo. Está bien que Tabarnia dé la tabarra. Pero que no se presente a las elecciones. Las podría ganar.

Tadeu ( El Mundo )