TEDIO

cazoz

TEDIO

En los últimos tiempos, no pasa un día que no me encuentre a una persona que me pide encarecidamente dejar de hablar de Cataluña en los medios. Ayer, dos significados abogados madrileños, uno de ellos de sangre catalana, me repitieron la misma letanía que el domingo escuché de una empresaria gallega, quien a su vez replicaba lo que el viernes manifestó un oyente en una cadena nacional.

No son la anécdota. Son el más evidente síntoma del hartazgo de la sociedad española sobre el caprichoso y antidemocrático comportamiento de un grupo de ciudadanos de Cataluña. España alberga otras realidades. Además de otros problemas, otras culturas, otras geografías y otras lenguas, más allá de las que se instrumentalizan en la polémica secesionista.

No renunciaremos a nuestra obligación moral de informar, pero debemos rebajar el nivel del espectáculo de Puigdemont. España y nuestra vida llegan mucho más lejos. Vivimos en un país democrático y descentralizado, donde Cataluña era una de las zonas más privilegiadas.

El resto de españoles tenemos derecho a volver a dedicarnos a la política serena, y a no desaprovechar el buen momento económico.

El Astrolabio ( ABC )