TERROR ROJO, TERROR AMARILLO

pasaran

TERROR ROJO, TERROR AMARILLO

Ayer, como buena golpista, llegó llorando a Madrid Ada Colau. Y lloró inaugurando con Carmena una exposición del Ayuntamiento comunista para celebrar lo que llaman, con precisión de analfabeto, la Batalla de Madrid, en rigor, la llegada de las brigadas de Stalin que vinieron a matar españoles sin saber dónde caía Guadalajara. El imputado concejal Valiente, comisario de la exposición y admirador confeso del genocida Lenin, sitúa el momento memorable en Noviembre. Y, efectivamente, debería recordarse, porque fue el mes de la apoteosis del terror rojo, de los cientos de checas donde se secuestró, robó, violó, torturó y asesinó a miles de madrileños por el delito de ir a misa o votar a las derechas. Fue el mes de las masacres de Paracuellos, con los retratos de Stalin y Largo Caballero en la Puerta de Alcalá, convertida para miles de madrileños indefensos en Puerta del Gulag.

En mi libro Memoria del Comunismo recuerdo no sólo el terror rojo en Madrid, sino el que presidido por Companys, en cuyo nombre saludó Ada a la capital de la España que pretende destruir, asoló Barcelona antes y más salvajemente que en Madrid, protagonizado por otros comunistas, los trotskistas del POUM y los bakuninistas de la CNT-FAI, cuyas patrullas de control, creadas por el propio Companys, mataron en dos semanas a cuatro mil personas por el mismo delito que en Madrid. En ninguna de las capitales había el menor peligro militar el 19 de julio. Mataron porque quisieron y para imponer una dictadura al modo de Moscú. Ayer, en el típico estilo de la Komintern, decían que la batalla de Madrid fue “por la democracia” y “contra el fascismo”, o sea, Hitler, con el que Stalin se repartió Polonia y sólo en 1937 asesinó a 750.000 rusos. Para salvar la democracia, claro está.

La “democracia” guerracivilista de Colau y Carmena se ve día a día en el terrorismo callejero que sufren los españoles de Cataluña: son los cipreses cortados en la casa de Boadella, el niño apaleado por llevar una bandera española, las sedes asaltadas del PP o Cs, las lunas rotas de Crónica Global, la inmersión lingüística, el golpismo de TV3 o la Marta Dedos-rotos que según Colau fue agredida sexualmente por la Policía Nacional. Este terror amarillo que Ada y Carmena llaman pacífico ydemocrático evoca el terror rojo de 1936. Y eso celebran.

Federico Jiménez LoSantos ( El Mundo )

viñeta de Linda Galmor