EL TONTO DE LA PANCARTA

gordolo

EL TONTO DE LA PANCARTA.

Empieza a adquirir categoría de síntoma la relación que existe entre la ignorancia y el espasmo mental de los nuevos independentistas.

Digo nuevos porque son personajes que provienen de la avalancha de desocupados, parados profesionales e indigentes intelectuales que cada vez que sacan una pancarta exhiben su desconocimiento no solo ortográfico sino además histórico sobre España.

Cada día es más frecuente encontrar a un desarrapado cultural proclamando que es partidario de la independencia de su pueblo o comarca con una pancarta con faltas de ortografía .

Es como si les hubieran dado día libre a los macarras que están repartidos entre los nuevos formaciones políticas que han surgido al abrigo de la indignación, y los más ociosos han visto por fin que podían ser estómagos agradecidos en favor de quienes les habían metido en una lista electoral.

Escuchar a un dirigente de Podemos que no paga la seguridad social de quien le asiste en sus necesidades en España, que Aragón debe ser independiente cuando jamás defendió que Tucumán lo fuera de Argentina, causa un cierto cansancio rayano en el hastío. Pero Echenique tal vez tenga un pase por aquello de que ha estudiado y las chorradas que dice no son producto de su desconocimiento sino del sectarismo anti español que circula entre los dirigentes de Podemos.

Otra cosa es el caso del bien llamado Rufián, un nieto de un guardia civil de Jaén, cuya historia y vicisitudes no vienen al caso, pero que tal vez nunca pensó que el zagal acabaría renegando de su condición de andaluz y español para abrazar la ideología de quienes durante años y en no pocos discursos despreciaron y humillaron a sus paisanos del sur.

Claro que allí abajo algunos cretinos, que siempre militan en el mismo bando, surgen como las setas en otoño.

El de la foto que acompaña a esta columna es un tonto esférico – es decir, su soplapollez es equidistante al centro desde cualquier punto que se la mida – y todo lo que tiene de obeso lo exhibe de ignorante.

Es otro simple con pancarta, y eso le lleva a acumular méritos para sentarse algún día en el grupo parlamentario de Pablo Iglesias, porque proclamar que quiere la independencia de Andalucía para no pasar hambre, es hacer méritos para doctorarse como tonto con balcones a la calle.

A mí los independentistas catalanes, vascos o gallegos – con los que no estoy de acuerdo – me merecen una consideración porque puedo comprender sus sentimientos, pero los bandarras argentinos afincados en España, sean monjas o podemitas, y los gordos andaluces sean vagos o rufianes , no me provocan ninguna simpatía intelectual y…de la otra, tampoco.

Diego Armario

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