Un cadáver tendido en el suelo

abandonado

Un cadáver tendido en el suelo

El sueño de la mayoría independentista ha muerto, la superioridad moral, y democrática, del soberanismo ha demostrado ser falsa y la realidad se ha impuesto en Cataluña del modo más miserable y bajo, que es por la izquierda. ¡Y lo que te rondaré, morena! Rajoy tenía razón y era mejor no hacer nada. Aznar tenía razón y Cataluña iba a romperse antes que España. La ensoñación soberanista no tiene para pagar el billete del autobús, y Mas insiste en su vanidad sin límites, en su arrogancia, en su instinto de poder inextinguible, pero la repetición de las elecciones parece ya inevitable. No ha sido la CUP, ni Esquerra, ni siquiera la idea como tal de la independencia. Ha sido la debilidad mental de un pueblo que tiene más sueños que capacidad de sacrificio; han sido unos intelectuales de Convergència que ninguna idea portentosa han inspirado, y el sentimiento desorganizado de un pueblo demasiado caótico que parece haber olvidado que sin técnica no hay esperanza.

No ha muerto la independencia, ha muerto el independentismo. No ha muerto la épica de los pueblos que quieren ser libres. Ha muerto Mas y su cortejo fúnebre. Ha muerto una arrogancia sin motivos para sostenerla, ha muerto una ideación basada en demasiadas cobardías para ser viable.

Hay un cadáver tendido en el suelo, y es el de Mas intentando avergonzar a España, acusándola de ser poco democrática. Hay un cadáver muerto y sentenciado, que es el del catalanismo, creyéndose mejor y mayoritario, mientras el orden, la jerarquía y el progreso le han vencido, derrotándole. [ESPAÑA]

Salvador Sostres ( ABC )

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