Un coro en vez de un Gobierno

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Por si lo sabían ustedes, tras las elecciones catalanas, los de la CUP representados por Antonio Baños y Anna Gabriel, están planteando que el nuevo Gobierno tenga “una presidencia coral” con tres o cuatro líderes, entre los que haya más presencia de mujeres.

Están a un paso de plantear que el funcionamiento del nuevo ejecutivo pase por debates asamblearios y votaciones a mano alzada, que deberían ser ratificadas posteriormente por cada ejecutiva de los partidos coaligados.

A ese hay que añadir que unos quieren seguir en Europa y en el Euro y otros plantean regresar a algo parecido a lo de la liga de países no alineados.

Yo creo que los catalanes no se merecen ni el gobierno en funciones que tienen ni el que, eventualmente, pudiera salir de la amalgama de Juntos por el Sí, pero esto es lo que hay porque esto es lo que han votado , en su mayoría.

Debe ser frustrante, sobre todo para los ciudadanos catalanes que pensaban que lo de las elecciones autonómicas- plebiscitarias iba a ser un paseo veraniego o una corrida a pelo por las ramblas, comprobar que no sólo no han solucionado el problema sino que ahora es cuando comienza de verdad.

Lo que menos importa y le importa a los independentistas es que Artur Más ha sido llamado a declarar ante el Tribunal Superior de Cataluña. En el fondo hasta les viene bien porque ya tienen un nuevo argumento victimista, pero al prevaricador ya lo tienen amortizado.

Los que han ganado las elecciones se enfrentan a un baño de realidad a la hora de intentar formar un gobierno contra natura, porque en Cataluña se han presentado juntos a las elecciones la derecha corrupta y la izquierda romántica (que quieren seguir en Europa y en el euro) con los radicales extremistas de la CUP cuyos objetivos políticos son una revolución anti sistema.

Es como si asociasen para un proyecto común, los taurinos y anti taurinos, los alcohólicos y la liga de abstemios militantes o las putas de lujo con los macarras de los barrios marginales.
Algo así no tiene viabilidad, ni siquiera coyuntural.

Diego Armario

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