Un fantasmón recorre Europa

pablemosñ

Por si quedase alguna duda de que la vanidad de Pablo Iglesias no desmerece en absoluto de la banalidad de sus propuestas, el líder de Podemos se ha retratado, en El País, como el nuevo mesías de la izquierda europea, como el hombre que vino -¡Gloria in excelsis Deo!- a redimir nuestras miserias, a saldar nuestras deudas, a fustigar a los cambistas, a higienizar el templo. El striptease retórico que ha perpetrado en un artículo tan horro de sintaxis como empachado de soberbia, ha logrado, en efecto, que el personal se excite y, puesto que su objetivo es ése, que muchos enrojezcan. El problema aparece cuando, en lugar del entusiasmo, lo que provoca el arrebol es la vergüenza ajena. Cuando los argumentos sólo brillan por su desfachatez o por su ausencia y la jactancia desemboca en el onanismo obsceno.

Vayamos, pues, al lío, al meollo y al tuétano del portentoso interrogante que plantea, urbi et orbi, el pasmo de Vallekas. ¿Por qué todos (y todas, apunta el censor genérico) hablan de una versión británica del indomablePablo Iglesias? Me alegra que me haga esa pregunta, se responde a sí mismo el interfecto para, acto seguido, enjaretar un recital de apolillada verborrea en el que se despacha cualquier duda sobre su condición deprotohéroe. Un fantasma recorre el Reino Unido, un espantajo casi idéntico al que sacó de quicio a Grecia, y ambos son hijos putativos de esa quimera ideológica que él se ha sacado del caletre. Ni el arriscado Tsypras, en su día, ni el añejado Corbyn, en la hora presente, se hubieran decidido a alzar la voz y a romper los tabúes de la tibieza por consenso sin haberse empollado el manual de los importadores del populismo caribeño.

http://www.libertaddigital.com/opinion/tomas-cuesta/un-fantasmon-recorre-europa-76683/

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