Un mal día

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Un mal día

Bajó el paro, un mes frío en que subía siempre, y por momentos la prima de riesgo, aquella caliente en los 600, bajó de 100 (se lo dije en directo a Ferreras, que entonces la tenía de superstar en pantalla), el Tribunal Constitucional, ¡por unanimidad! dijo que lo de los secesionistas catalanes era una atrocidad infantil y Herrera, esto es tan personal que ni ahora trabajo con él, hizo fósforos a más de un millón para acercarse a los dos.

Ninguna cosa tiene que ver mucho con la otra pero en realidad todas tienen que ver. A unos nos gusta que las cosas vayan a mejor y otros, cuando se alivian un poco, les entra el estreñimiento y se ponen de muy mal humor. Por ejemplo el economista de guardia de las catástrofes, el tal Díaz, que frustrado por no haberle salido el Apocalipsis, concluyó en decir que mal estamos pero a peor que va a ir. Y no. No estamos bien, lo sabemos, pero vamos a mejor. Para cierto personal ayer fue, por esto, un día de mal en peor.
A algunos ciertas cosas que sucedan en las elecciones nos importan más bien poco tirando a nada. Lo que no interesa es España (“Estepais”) y los que en España vivimos. Dejamos las sectas para los sectarios y procuramos pensar en como hacer, o incluso deshacer, para seguir avanzando y prosperando. Y nos atrevemos a decir que desde cuando salimos de una dictadura y hasta hoy se nota más que un poco en todo, que ha sido a mejor y para bien, en todo, aunque algunos “mantenidos” que trabajar, lo que se dice trabajar, justito y por defecto, salgan diciendo que no. Pongamos que hablo de la “casta universitario-podemita” que no ha hecho las ocho horas ni por delante ni por detrás y han vivido del presupuesto, sus impuestos de usted y de los míos, toda la vida y dos más.
O sea, que ayer, mal día. Lo veía en las caras de los que salen más que Franco, aquel hombre, el dictador, en televisión. Que en un año han salido, cuenten el minutaje más que él en todo el NODO aquel de Dios y de los cines.
Cuando va algo mejor, que con cuatro millones de parados solo puede decirse que el enfermo, grave, está eso, un algo mejor, cuando algunos nos alegramos y nos da igual quien se lo apunte sino que el tanto cae en lada bueno, a algunos les sabe a rejalgar. Y ya cansa mucho su gesto desabrido cuando algo mejora, su ardor de estómago cuando hay más trabajo y su amargura cuando en algún sitio se abre una esperanza.
Pero cuando uno lee, de esos mismos, que ahora ponen caritas y asquitos, lo que decían en el año 2011, cuando el paro en este mes ascendió en más de 50.000 personas y dejaron , urbi et orbe” que estaba muy bien porque era un mal mes, pues dan ganas de echarlos al pilón. Que me empieza a dar que es donde el 20-DE algunos van a acabar por caer.

Antonio Pérez Henares ( Periodista Digital )

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