UN PRESO POLÍTICO

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UN PRESO POLÍTICO

Un preso político es aquel que va a la cárcel por sus ideas -discrepantes, generalmente, con el régimen o Gobierno en el poder-. Un hombre acusado de rebelión, sedición y malversación (entre otros delitos) va a la cárcel por rebelión, sedición y malversación, sean cuales sean sus ideas políticas. Pero en el mundo del separatismo golpista y radical de Cataluña, hermanado desde ayer con los évoles y colaus representantes de la izquierda más hipócrita y lacrimógena, la vida va por otro lado. ¿Leopoldo López? Golpista. ¿Oriol Junqueras? Víctima del opresor estado español. Preso político. Y así, hasta que ellos quieran.

Y así, acabamos teniendo que aguantar al prófugo Puigdemont atrincherado en Bruselas exigiendo la liberación de los consellers como presidente legítimo de Cataluña. Si no fuera por el enorme daño que todo este sainete hace a la imagen de España estaríamos todavía riéndonos. Pero no. En lugar de reírnos asistimos a una nueva jornada de esas que quedará reflejada en los libros de Historia.

Hoy con la confirmación de emisión de la orden europea de arresto contra Puigdemont, un nuevo y a buen seguro interesante Consejo de Ministros, y una cuenta atrás, la de las elecciones del 21-D, que no hace sino confirmar el terrible error de esa convocatoria temprana y apurada de las autonómicas. Porque, no es nada nuevo decirlo, esas autonómicas serán, a ojos del separatismo, una suerte de referéndum legal para hacer oír la voluntad del ‘poble catalá’. Y luego lloraremos…

La Gaceta

viñeta de Linda Galmor