Un referendo contra la Democracia

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Un referendo contra la Democracia.

Los referendos son la estrategia de los que quieren saltarse la democracia. Hugo Chávez destruyó Venezuela a golpe de referendo. Evo Morales quiso perpetuarse en el poder, burlando la ley, con un referendo que afortunadamente perdió.

El independentismo quiere un referendo porque no tiene ni la inteligencia ni la fuerza para cambiar la ley; y hace ver que habla en nombre de la democracia cuando ni el 50 por ciento de los catalanes votó a partidos secesionistas. Franco era un maestro organizando referendos, y aquellas consultas eran exactamente lo que el Caudillo pensaba de la democracia.

A Pedro Sánchez no le interesa lo que quieren los españoles, ni los votantes socialistas. La democracia le derrotó estrepitosamente el 20 de diciembre, cuando obtuvo los peores resultados de la historia reciente PSOE. La democracia le enseñó a Pedro Sánchez el camino de la gran coalición, o el de la dimisión, pero él tiene otros planes.

Lo que el candidato socialista está intentado, con sus pactos que no suman y sus referendos populistas, es precisamente subvertir la democracia que tanto reclama para prescindir del reglamento interno de su partido, y como Chávez o como Franco utilizar las bajas pasiones de la masa para salirse con la suya, a pesar de lo que en su día dijeron las únicas urnas legítimas.

Los golpes de Estado modernos se dan mucho más con referendos que con armas. Desde febrero de 1981, nadie en España intentaba gobernar sin haber ganado las elecciones. En lugar de pistolas, esta vez tenemos la pantomima de estas urnas falsarias; y el insólito anunciar pactos de perdedores, que además no alcanzan el número de diputados necesarios, como si constituyeran la coronación de la democracia, y el Partido Popular fuera poco menos que fascista por no sumarse humillantemente a tan grotesco espectáculo.

Conocemos a los tipos como Pedro Sánchez, y sabemos lo que hacen. También sabemos lo que nos costó recuperar la democracia y que la libertad casi nunca desaparece de golpe sino que nosotros mismos la vamos asfixiando cuando cedemos en los detalles aparentemente sin importancia.

Conocemos a los de los referendos, y el daño que hacen.

Salvador Sostres ( ABC )

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