Una calle para ” Alfon “

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Ya sabemos, ¡al fin!, cual es la prioridad de los Podemitas y sus comparsas para nuestras ciudades: cambiarnos el nombre de las calles. En Madrid tienen ya ojeadas más de 150. Y subiendo.

No es cosa baladí. Es algo trascendental, definitorio y esencial. No es un rótulo. ¡Quia!. En ello está el compendio, el núcleo irradiador que diría el Gran pensador Errejón, de todo un cuerpo de doctrina y la plasmación de una interpretación definitiva, revolucionaria y global de la historia. El empezar por los nombres franquistas solo es eso, un comenzar.

De lo que se trata, y es perentorio conseguir, es limpiar de nuestra historia cualquier rastro, vestigio e impronta de todo aquello que la ha envilecido, manchado y convertido en este concepto ya en si mismo repulsivo e impronunciable para una limpia garganta progresista: España.

Porque, y ahí radica lo enorme y titánico de su tarea, España es en si mismo “facha”. No se salva nada desde el minuto uno. ¿Que digo?. Ni desde antes, ni desde Altamira ni Atapuerca, unos repulsivos caníbales, ¿Qué se podía esperar después de nosotros?. Pues lo que fuimos y somos, una pila de fascistones que recorre los siglos y los avatares, una ristra de espadones y viles monarcas, que lo único que hicieron fue oprimir al pueblo, masacrar a pacíficos agarenos que solo habían venido a desasnarnos y convertirse luego en unos brutales conquistadores dedicados a herrar indios y en unos inquisidores sangrientos con la tea en la mano aterrorizando Europa. Hasta que les llegó su san Martín, aunque el cerdo quedó sin rematar. Que es lo que ahora hay que hacer. Para que seguir: zafios, incultos, sanguinarios, miserables, casposos, la sarna del mundo. La Leyenda Negra corta se queda.

El objetivo primordial no puede, por tanto, ser otro que limpiar, de una vez por todas, tantos siglos de oprobio. Lo de comenzar por lo de Franco y cualquiera que le rozara, lo del Bernabeu no puede seguir así ni un minuto más, es la primera remesa y el homenaje debido al Bautista ZP que profetizo estos tiempos nuevos y el advenimiento del Mesias con su Memoria Histórica y trazar la línea entre los buenos y los malos, la gente y los indecentes. Ellos y los demás.

Pero luego hay que seguir sin tregua ni pausa. Ángeles y arcángeles, ese san Rafael cordobés es de los peores; santos y apóstoles, a ese Santiago enemigo de la alianza de las civilizaciones hay que quitarle de inmediato la espada y tirarlo de la peana, y todos esos nombres que solo reflejan la perpetuación de una ideología dominante que es necesario exterminar. Fuera militares de toda época, fuera políticos de toda condición, burgueses y plutócratas todos, fuera toreros, fuera caballería, lo de los cataplines del caballo de Espartero es una grosera manifestación sexista, fuera infantes y marinos, ese renegado euskaldun que bombardeó Barcelona, fuera reyes, reinas, princesas, duques, condes y , aun más fuera, sus lacayos. Entre ellos ese vil servidor del imperialismo, que para colmo señorea el zoco del pueblo, ese Eloy Gonzalo, ese falaz héroe de Cascorro al que hay que degradar y tirar de su pedestal de inmediato.

Pero es preciso el ir más lejos aún. Hay que profundizar en lo que parece a primera vista inicuo, inofensivo e ingenuo pero en cuya entraña se esconde el mensaje subliminal y falaz. La hidra se esconde donde menos se espera. Por poner un ejemplo bien señero. ¡El Paseo de la Castellana! . Primero ya Paseo, que supone invitación a la molicie burguesa, y aunque esto tuviera un pasar de la ¡Castellana!. Eso no es sino una incitación al odio, una agresión el símbolo máximo del centralismo opresor contra las naciones diversas del estado, la peor xenofobia camuflada en la aparente inanidad. Y como este, a nada que mediten un poco, miles más. Si ya digo, España mismo, si ya se sabe, Constitución, ese papelajo infame perpetrado por cobardes asustados.

Tan ingente labor hay que completarla con un cambio radical. Otros nombres, otros referentes, otra visión de nuestra historia y de los nuevos valores. Y ahí va mi propuesta. Dos, que va a haber sitio para todos con lo que hay que quitar. Una calle, en primer lugar, para Alfon, ese preclaro héroe, ese ejemplo de virtudes cívicas, ese glorioso combatiente del pueblo al que total por llevar explosivos a una manifestación, para animarla; por robar y agredir sexualmente a unas muchachas, pero en broma; por andar envuelto en drogas y trapiches, para escapar de la brutal alineación sistémica, se le ha encarcelado sin razón y solo como venganza de estos seres repulsivos a quienes ya les suena el tic-tac,tic-tac.

Y la otra aun mejor, la Castellana pasaría a llamarse Avenida de los Pueblos de Estepaís. Para en la muy solmene inauguración invitar a los mas eximios representantes de los que han luchado por su liberación, con todas sus banderas al viento, encabezados por los gloriosos bilduetarras. Y, tras cortar la cinta en comandita, Carmena con Colau, junto a concejales y sus compañeros y compañeras, novios y novias ya bien “colocaos” que la directora de comunicación de la ciudad hermana, la sin par Bañón, la bautice con una meada larga, cálida y fraternal. ( Antonio Pérez Henares )

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