UNA, GRANDE Y LIBRE

ESTIRAX

UNA, GRANDE Y LIBRE

Tantos años anunciando la entrada de tanques en Barcelona y al final lo que entraron fueron tractores. Cientos. En fila. Insurreccionales. Impunes. El campo ha tomado física y moralmente la ciudad, y la imagen quedará como el símbolo de esta contienda: el nacionalismo aldeano contra la nación moderna.

De todas las mentiras de este tiempo turbio ninguna más tosca que la que contrapone las convicciones y objetivos del nacionalismo catalán a los de un presunto nacionalismo español. El separatista querría combatir en pie de igualdad con una versión ibérica del histriónico Wilders o la histérica Le Pen. Es una vieja fantasía compartida por la izquierda. Un sector de la socialdemocracia busca aguiluchos con una contumacia enternecedora.

Como si del hallazgo dependiera su propia existencia. «Ojo, ojo, que se despierta el dragón». Pero no hay dragón. Ni casi ratón. No digo que entre los 48 millones de españoles no haya admiradores del Frente Nacional. Los hay, sin pudor y con ambición. Pero son gente extravagante. Afortunadamente marginal. El adversario del nacionalismo catalán es la nación española. Una nación cívica, solidaria, moderna. Un Estado de Derecho exquisito, hasta la dejación.

Cayetana Álvarez de Toledo ( El Mundo )