Una renta mínima para vagos

vagos2

Una renta mínima para vagos.

Al grito de” ¿Quién da más?”  o “¡Maricón el último!” los partidos políticos se  están copiando unos a otros en esta campaña electoral para ver quién da más, pero lo que no se atreven a decir es que cuántas más cosas ofrezcan más caras nos saldrán a todos los españoles, porque toda promesa electoral se paga con los impuestos.

De lo que se trata es de conseguir más votos y con esta teoría lo que piensan hacer es comprarlos, como hacían antaño los caciques ante un pueblo desinformado.

Antiguamente las promesas electorales se traducían en una piscina para el pueblo, una autopista o un AVE para la región o una universidad en las grandes capitales, pero ahora, desde que ha llegado Podemos a la política nacional, y quiere tener contentos a muchos de sus jóvenes votantes, algunos de los cuales no tienen oficio pero reclaman un beneficio, todo el mundo ofrece un salario mínimo de forma indiscriminada a cualquier ciudadano que no tenga ingresos.

Aquí nadie habla de un salario mínimo para los parados de larga duración de más de 40 años, o para las madres solteras sin ingresos, o padres sin trabajo con niños discapacitados, o personas mayores que no hayan tributado u otras circunstancias excluyentes que ponen en trance de marginalidad a personas, víctimas de la crisis.

Lo que pretende algunos partidos políticos es extender a toda España un PER gigantesco y que la gente cobre por peonadas que nunca ha hecho ni hará en su vida.

Los políticos saben que los  estómagos agradecidos son los votantes más fieles, pero  también deberían saber que un país no se construye con vagos subvencionados por más que ese perfil de ciudadanos forme parte de su potencial electorado.

Los vagos no son tontos, sino aprovechados y de eso se ha dado cuenta y ha dictado sentencia un magistrado del juzgado de Primera Instancia nº 5 de Vigo que ha puesto fin al cachondeo que el hijo y la ex mujer de un padre separado mantenían contra él.

Durante más de una década  el padre estuvo obligado a satisfacer una pensión de alimentos en favor del vago de su hijo que a los catorce años abandono sus estudios y se negó  a buscar un trabajo, ni siquiera años después de haber llegado a la mayoría de edad.

Como este chaval, más de uno está esperando que el estado le otorgue una renta básica porque tienen claro que, o salen elegidos concejales por un partido en el que para ser candidato basta con haber quemado algún contenedor, o en caso contrario que al menos el estado les pague un salario por tocarse el bolo.

Diego Armario

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

*