Verstrynge, de neofascista a «aliado natural de la revolución bolivariana»

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Verstrynge, de neofascista a «aliado natural de la revolución bolivariana»

Es muy habitual que jóvenes izquierdistas muden su ideología hacia perspectivas más liberales o conservadoras con los años, pero el viaje ideológico de Jorge Verstrynge (Tánger, 1948) ha sido a la inversa. Este profesor de la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Complutense de Madrid y patrocinador de los jóvenes líderes de Podemos coqueteó, cuando él era el joven, con movimientos neofascistas franceses (tiene la doble nacionalidad).

Fue alumno de Manuel Fraga, político con el que pronto comenzó a colaborar, en los embriones de Alianza Popular, partido del que llegó a ser todo unsecretario general y con el que se hizo diputado en el Congreso entre los años 1982 y 1989.

Terminó enfrentándose con Fraga y tuvo que dimitir de sus cargos (mantiene algunos amigos en el PP, la más relevante Cristina Cifuentes, presidenta de la Comunidad de Madrid). Tras fundar su nuevo partido, acabó fichando por el PSOE y, pasito a pasito, fue escorándose hacia la izquierda. Tras devolver el carnet de socialista en 1993, fue asesor de Izquierda Unida y del Partido Comunista. Ya en marzo de 2014, dos meses después de la creación de Podemos, fichó como asesor del partido de Pablo Iglesias. «Son gente nueva y honesta, una propuesta valiente y capaz de dar el escobazo que necesita Europa», dijo. De hecho, conocía muy bien a varios de los líderes de Podemos, con los que había coincidido en Caracas, asesorando al Gobierno de Hugo Chávez.

Su relación con Venezuela se había iniciado en torno al año 2005, cuando realizó varios viajes para participar en foros militares. En sus muchas apariciones como tertuliano político en España alardeaba con los periodistas de ser asesor de Hugo Chávez, principalmente en asuntos militares, y de estar «amamantando» a jóvenes izquierdistas de corte chavista. En 2008, como ha desvelado ABC, Hugo Chávez lo «bautizó» como«líder revolucionario» digno de hermanarse con el chavismo e impulsar en España posiciones «revolucionarias bolivarianas» en comandilla con Pablo Iglesias y Juan Carlos Monedero.

Su entrada en Podemos no fue bien vista por una parte de las bases del partido, que le recordaron sus polémicas manifestaciones sobre expulsar a todos los inmigrantes sin papeles y su simpatía hacia la ultraderecha francesa del Frente Nacional, liderada por Marine Le Pen. Quizá por ese cariz de «outsider» se quedó como asesor y no entro en las listas electorales.

ABC

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