Zapasánchez

zapatero-adverteix

Zapasánchez-

Hoy ya no hay duda: ha vuelto. Como si un ensalmo, una maldición, una ´fatwa´ nos hubiera condenado para toda la eternidad a estar gobernados por él y sus máscaras. Vuelve porque nunca se fue. Contra lo que nos viene contando, a ver si nos despistamos, las recientes elecciones no nos llevaron a ningún laberinto. Fueron un sarcasmo, una socarrona burla de esa nueva política que esperábamos, cuando sus resultados nos dejaban donde siempre: en manos de los nacionalistas.

El único modo de esquivar este destino secular de las Españas, condenadas a soportar a sus hijos tiranos, era un pacto entre los grandes partidos, entre las dos Españas, que acabara con el chantaje de los parásitos. Y, también como siempre, a pesar de las advertencias de Azaña y la experiencia de las traiciones a la República, la izquierda ha escogido viajar por el camino contrario a lo que dicen ser su esencia, la igualdad entre españoles, para dejar que las periferias ricas sigan sangrándonos a los territorios pobres.

Eso será todo. No se engañen: ZP ha vuelto. Él inició la demolición del PSOE y Zapasánchez la terminará.

Zapasánchez e Iglesias, por su parte, además de poder jugar a las revoluciones -prohibir los toros, la caza, el catolicismo, las procesiones y el Madrid-, les cederán impuestos hasta resultar, de facto, un concierto fiscal.

Mientras, los otros se llevarán a sus asesinos presos, los soltarán poco a poco sin haberse siquiera excusado ni haber entregado las armas, y les pondrán sus nombres a las calles, que aquí los criminales tienen calle según el frente desde el que hayan disparado. Consolidarán el concierto económico, que es lo importante, y alguna otra cesión simbólica, para que quede claro que ellos ganaron y España perdió.

Javier Orrico (Periodista Digital )

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

*