El presidente del PP, Pablo Casado, se ha comprometido a derogar algunas de las llamadas ‘leyes sociales’ que el Gobierno de Pedro Sánchez ha puesto en marcha si llega a La Moncloa.

En realidad no son ‘leyes sociales’, sino todo un andamiaje de ingeniería social promovido por la izquierda para fomentar el revisionismo histórico, el revanchismo ideológico y el sectarismo político más innecesarios.

Leyes como la de educación, la de universidades, la de ‘memoria democrática’, o la activación de la eutanasia y la aplicación de indultos no merecidos, dejarán de formar parte de nuestro ordenamiento.

Y es bueno que así sea en un país que no necesita más división, más confrontación ideológica y más polarización social.

No obstante, a Casado le falta la primera y esencial premisa, ganar las elecciones. Y después, una segunda: que cumpla con esos compromisos, ya que cuando en 2011 el PP accedió al poder, poco o nada de lo aprobado por el Gobierno anterior de Rodríguez Zapatero fue derogado.

ABC