¿ POR QUÉ SE HA PERMITIDO A MONTERO-IGLESIAS LLEGAR TAN LEJOS ?

Él: al parecer, amante del régimen bolivariano, venezolano y chavista, una vez dijo: «pido disculpas por no romper la cara a todos los fachas con los que discuto en la televisión». ¿Se referiría a sí mismo en esta frase?

Ella: con su escasa experiencia laboral, demuestra en cada uno de sus patéticos y poco profesionales discursos, su bajo nivel político y dialéctico.

Él: ¿por qué desea con tanta ansia controlar el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) si este se encuentra adscrito orgánicamente al Ministerio de Defensa? ¿Qué clase de control es el que desea ejercer?

Ella: ansiosa por destacar en la vida social y política, aunque sea a base de soltar sandeces por su inexperta boca, se permite el lujo de llevarse a su hija al trabajo, mientras el resto de madres, las que supuestamente defiende, han de organizarse con sacrificios para ocuparse de los hijos y el trabajo. ¿Es ese el respeto que tanto presume de profesar a la mujer?

Él: afirmó en su cuenta oficial de Twitter que «toda la riqueza del país en sus distintas formas y sea cual fuere su titularidad está subordinada al interés general (Artículo 128 de la Constitución)». Incluso Pablo Casado dijo, que su partido «no entiende» cómo se permite que vía Twitter el vicepresidente del Gobierno de España «alardee de que la propiedad privada puede ser expropiada». ¡Menuda pesadilla!

Ella: dicen que ya ha acaparado varios test del Covid-19, mientras que la inmensa mayoría de la población, aún espera el primero.

Él: presume durante el confinamiento de poseer un chalet con jardín donde sus hijos se permiten el lujo de jugar al aire libre, mientras muchas familias ni siquiera tienen un ordenador o acceso a internet para que sus hijos estudien durante esta dura etapa.

Ella: no solo evade su responsabilidad en el 8M, sino que en un arranque más de escasa lucidez política, parece que ha admitido que los contagios comenzaron dos semanas antes. ¿Esta señora sabe lo que dice? ¿Sabe contar? ¿Dos semanas antes y aún así tiene el valor de convocar a las feministas al 8M?

Él: ¿creen ustedes que callará a los medios de comunicación cuando vayan en contra de su propia ideología?

Ella: se reúne con influencers y dice: «Hablamos sobre la importancia de crear y comunicar contenidos feministas, nosotras desde el Gobierno y ellas y ellos desde sus redes». Acudir a las redes sociales para distribuir su propaganda político-feminista… ¡Increíble! Me pregunto si lo harán gratis.

Él: en cierta ocasión, manifestó en una entrevista su deseo de que un partido de izquierdas ganara las elecciones y le nombrara director de una televisión pública. «… el precio para que yo apoyara un terrible acuerdo de izquierda unida con los reformistas traidores … del PSOE, sería que pusiera en nuestras manos una televisión». ¿Será cierto que dijo esta barbaridad?

Ella: ni siquiera sabe expresarse de forma adecuada a causa del ridículo lenguaje inclusivo que improvisa e inventa en cada intervención, utilizando términos inexistentes como «monomarental», lo que demuestra su baja cultura, pues no tiene que ver con ‘padre’, sino con ‘progenitor’ y proviene del latín parentalis, de parens (‘padre o madre’). Y es que esta señora, ni se entera, ni se informa.

Él: aseguró que la mejor definición de periodismo se la leyó a Luca Casarini, activista italiano conocido por ser el líder de los «desobedientes», cuando dijo: «Esto es un arma que vale para disparar», e Iglesias añadió: «… Los medios de comunicación, son armas». Quizá por eso el Gobierno ha subvencionado a algunos con millones de euros, mientras desempleados y autónomos continúan sin recibir las ayudas prometidas. Así priorizan y se gastan el dinero.

Pero este dúo se convierte en un trío con el consentimiento de Sánchez a sus acciones, quien por cierto, con su nefasta gestión del coronavirus y demostrada ineptitud, ha dejado clara su incompetencia para sacar España adelante sin causar estragos insalvables por el camino, mientras sus protegidos, hacen lo que les viene en gana sin impunidad alguna.

Pues bien, en manos de estos señores estamos. Y no seré yo quien les juzgue; de eso, se encargará la Historia, pero antes, puede que lo hagan los propios españoles.

María Godoy ( El Correo de España )