PP: » MONCLOA LE QUEDA GRANDE »

En el otoño del desnudamiento, cuando el Gobierno de Sánchez ha mostrado su debilidad, el Palacio de la Moncloa se ha transformado en El retablo de maese Pedro, donde Iván Redondo maneja los títeres con luces poderosas y no con candelillas de cera.

Pero ese palacio vistoso y resplandeciente le queda grande a Pedro Sánchez, según Pablo Casado. Hubo muchas versiones de esa quinta por la que sobrevuelan fatídicos murciélagos y donde se acostaban Cayetana y Goya. De ese complejo ningún presidente sale bien: unos terminan tronados y otros, tontos; unos, chiflados y otros, sintiéndose napoleones. Quizás a Pedro Sánchez no le dé tiempo a padecer los síntomas de cautividad, el estrés y el insomnio.

En la política también hay un flujo que lleva a la fortuna si se aprovecha la pleamar. Ese flujo favoreció a Sánchez y empieza a declinar, como se advierte oyendo a los aliados y a los adversarios del Gobierno. Se tiene la impresión de que el Gobierno de Sánchez morirá donde nació: en el Congreso. Joan Tardà le dijo con todo el morro y la desvergüenza al presidente que si no retira las acusaciones de rebelión no habrá Presupuestos.

Pablo Casado acusó al Ejecutivo de cabalgar a los lomos de la mentira y el autoritarismo, como es su obligación retórica, pero añadió una pregunta peligrosa: «¿Qué más tiene que pasar para que entienda que su presencia frente al Gobierno es dañina, un lastre? Hemos visto cómo quieren amordazar al Senado». La derecha le pidió una vez más que convoque elecciones, cuando más crecido está Pedro, y pide el sobrero proponiendo una gestión política hasta 2020.

En Podemos le recuerdan: «Sin nosotros el PSOE seguirá siendo el fusible del bipartidismo. Somos fuerzas equipotentes. Nos separan medio millón de votos y 30 diputados. El PSOE es una máquina gubernamental que los años pasados no brilló en la oposición». EL PSOE se ha resistido a la pasokización, pero Pedro Sánchez es presidente por el apoyo de Pablo Iglesias. El doctor de la pública es el sostén del doctor de la privada. Podemos no se resigna a volver a la dimensión de IU ni se contenta con ser el vicepresidente sin cartera. Peleará por ser la fuerza hegemónica de la izquierda. Ya estaba escrito: comunistas y socialistas terminan peleándose por lo afrodisiaco del poder, como ha ocurrido con el PP y Ciudadanos.

El socialismo de la Transición pactó con el PCE en los ayuntamientos y para gobernar el Estado prefirió la bisagra nacionalista. El PCE fue la cantera, el banquillo, la escuela de mandos. Eso no lo olvidan los dirigentes de Podemos.

Raúl del Pozo ( El Mundo )