EL PP NO QUIERE BANDERAS

El Gobierno no quiere manifestaciones de ciudadanos españoles que salgan a la calle en vísperas del referéndum catalán ondeando sus banderas por no provocar más de la cuenta a los exaltados independentistas, y el PP ha prohibido que en los ayuntamientos donde gobierna se aprueben declaraciones reafirmando la unidad de España. En su afán por ofrecer un perfil bajo, está impidiendo la comparecencia en los medios de comunicación de sus portavoces más incisivos.

Pero las banderas de bajo coste se están agotando en los chinos y los principales fabricantes españoles de enseñas nacionales de calidad no dan abasto para acomodar su producción a la demanda. La gente quiere decorar con ellas sus balcones sin que esté en juego ningún campeonato en el que participa la selección española de fútbol por el mismo motivo que ciudadanos de a pie despiden con vivas a los guardias civiles que salen de sus pueblos para mantener el orden en Cataluña o que, según relatan agentes de la Benemérita, les felicitan aun cuando les paran en un control de alcoholemia.

En las sedes del PP reconocen estar recibiendo muchas llamadas de sus militantes preguntando dónde hay que manifestarse; reciben mensajes que les convocan, unos el sábado próximo, otros el domingo, para expresar su desacuerdo con el desafio independentista y con los ataques que sufren quienes defienden la democracia en Cataluña.

 El cuerpo les pide salir a la calle pacíficamente, como muchos hacían para protestar contra los atentados de ETA y las cesiones excesivas a los secesionistas vascos. Pero el mismo partido que entonces organizaba las manifestaciones que ganaron la batalla de la calle a los proetarras quiere mantenerse en un perfil bajo en esta ocasión. Ninguno de sus dirigentes asistirá a ningún acto, como el convocado por la Fundación para la Defensa de la Nación Española para las doce de la mañana de este sábado a la puerta de todos los ayuntamientos de España.
Tampoco quiere que los minutos que las televisiones dedican estos días al asunto recojan la opinión de su presidente regional, Xavier García Albiol, elegido para ese cargo por su dialéctica agresiva con los nacionalistas. Prefieren que salgan la vicesecretaria general, Andrea Levy, o la ministra de Sanidad, Dolors Monserrat, más comedidas, Pese a la que está cayendo, la consigna del Gobierno es la de no molestar a los secesionistas.
Curri Valenzuela ( ABC )