EL PRECIO DE UNA AVENTURA ESTÉRIL

Mientras el futuro de Cataluña continúa empantanado por los irresponsables gestores de su presente, lo único que por fortuna avanza es el esclarecimiento de su sombrío pasado. En concreto, las circunstancias que hicieron posible la celebración del 1-O. Se acumulan las pruebas que demuestran que aquello solo fue posible con la complicidad de los Mossos d’Esquadra. Muchas de esas evidencias las ha publicado EL MUNDO. Hoy revelamos que la Policía Nacional ha interrogado en secreto durante los últimos días a 25 mossos para determinar qué mandos ordenaron espiar a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad durante el 1-O.

La propia Policía ha entregado a la Audiencia Nacional un informe sobre las comunicaciones internas de los mossos que ratifican no solo que hubo espionaje, sino que los agentes tenían la instrucción de consentir el referéndum. La deslealtad consciente y premeditada por parte de la policía catalana resulta tanto más grave por cuanto al Estado le tiene confiada precisamente la tarea de hacer cumplir la ley. Cuando se concluya la investigación y se aclare la cadena de mando de las órdenes sediciosas, todo el peso de la justicia ha de caer sobre los responsables.

Entretanto, en el plano político, el panorama está lejos de despejarse por la obstinación despótica de un solo hombre, fugado de la Justicia además. Junts per Catalunya (JxCat), su partido o más bien el movimiento carismático que Puigdemont lidera desde Berlín, ha acordado intentar investir al huido como presidente de la Generalitat antes del 14 de mayo, a ocho días de la fecha en que vence el plazo para la convocatoria de nuevas elecciones. Ahora bien, dado que unos comicios siempre comportan incertidumbres excesivas, JxCat deja abierta la puerta a plantear un candidato alternativo, que sería el cuarto y definitivo. Todo apunta a que será Elsa Artadi, pero Puigdemont se resiste aún a dar vía libre a Artadi porque sabe que, en cuanto sea investido un candidato legal -por muy independentista que sea- y empiece a gobernar, la influencia del pretendido presidente legítimo en el exilio se irá apagando y los mismos que hoy aún le aclaman le terminarán olvidando.

Pero no será el olvido lo peor que espera a los protagonistas del golpe de septiembre y octubre. La Justicia sigue su curso y los procesados, si son condenados, cumplirán su pena. Para entonces es de prever que esté funcionando la Generalitat con un govern autonómico ceñido al orden constitucional, premisa indispensable para que se levante el artículo 155. Descubriremos entonces que estos meses de demencia política continuada no habrán servido para otra cosa que para perder el tiempo, polarizar a la sociedad catalana, lastrar su economía y llenar otro depósito de victimismo. Una aventura políticamente estéril y socialmente nociva que sumirá en la melancolía a los separatistas y en el alivio a todos los demás.

El Mundo

viñeta de Linda Galmor