PRESIDENTE RODRÍGUEZ…

Si el Presidente del gobierno quiere que le llamen Sánchez Castejón no puede dejar que un tal Rufián presuma de tenerle agarrado por sus partes  blandas recordándole que es capaz de poner o derribar gobiernos, porque ya lo ha hecho anteriormente con él.

En la vida  no es bueno que te chuleen  pero es peor aún  que se entere todo el mundo de que te están tomando por el pito del sereno,  y el Presidente Sánchez,  con los  socios de travesía que ha elegido después de haberlos descrito como la peor compañía imaginable que podía tener, se ha emponzoñado en un fangal.

El problema de estos colegas que le van a acompañar, no es su afición desmedida por convertir el  futuro gobierno en una casa de lenocinio, que como todo el mundo sabe es una expresión que se utiliza para describir un escenario con demasiadas habitaciones privadas donde cada pareja hace lo que le viene en gana.

Lo peor que le va a suceder a Sánchez  es que le harán la vida imposible, le llenaran el camino de trampas, le impedirán que disfrute de las ventajas de ser un Presidente en funciones  – que para él es el estado perfecto –   y no le permitirán que la realidad les estropee un buen titular cuando aparezca como el protagonista de la crónica de un desastre  anunciado.

Yo creo que no va a ser feliz en la nueva etapa que vivirá después de su investidura, porque por mucho que se escape con el Falcon, cada vez que regrese a  casa se va a encontrar con un carajal de enormes proporciones y querrá volver a huir, pero no se irá hasta el día en que le echen sus socios,  y pasará a la historia como “Sánchez”, que es  algo parecido a llamarse Rodríguez, aunque su predecesor peleó para que le conocieran por su segundo apellido, consciente de que el primero era tan vulgar como él.

Carlos Herrera cuando trabajaba en ONDA CERO se refería a  José Luis Rodríguez Zapatero como “Presidente Rodríguez”,  y se vio obligado a modificar esa rebaja con la que le nombraba porque desde Moncloa llamaron a los dueños de la cadena radiofónica advirtiéndoles que la gracieta  le sentaba al jefe del ejecutivo como coz de asno en la entrepierna.

Esta anécdota la publique en mi libro “El Psoe en llamas”  – Esfera de los libros 2011- y la tengo confirmada por directivos de la cadena, a los que al principio les hacía gracia la ocurrencia del locutor pero no tuvieron más remedio que atender el requerimiento de Moncloa para que se refiriese al Presidente con sus dos apellidos.

El tiempo le ha dado la razón al periodista porque Zapatero después de haber proclamada que “el término de nación es un concepto discutible y discutido”  ha vuelto a llamarse simplemente Rodríguez, y más ahora se va paseando por distintos países latinoamericanos defendiendo que el concepto democracia  también lo es.

Lo único que me tranquiliza  de toda esta situación bastante confusa, es que Sánchez ha dejado en manos de Adriana Lastra la defensa de los valores constitucionales que  a estas horas todavía  no han puesto en cuestión sus socios.

Diego Armario