PRESIDENTE SIN PALABRA

Si los independentistas vuelven a hacer algo como lo que hicieron hace dos años, ¿Unidas Podemos va a apoyar al Gobierno de España en la aplicación del artículo 155 de la Constitución? Hay diferencias insalvables respecto a Cataluña entre el PSOE y Unidas Podemos. ¿Merece la pena tener un Gobierno condenado a fracasar y vernos abocados a nuevas elecciones dentro de cinco o seis meses?

Con Podemos como socio, el presidente no dormiría por la noche, junto con el 95% de los españoles, que tampoco se sentirían tranquilos. Habría perfiles sin experiencia y el Gobierno fracasaría. Hay discrepancias políticas muy serias. No se puede tener un socio que habla de presos políticos y no de políticos presos. No se puede volver a ir en la dirección de un acuerdo con Podemos.

Me he permitido la licencia poética de plagiarle el párrafo anterior a un plagiador insigne. Son todas frases literales de Sánchez de hace unas semanas, cuando rechazó con rotundidad y desprecio el Gobierno con Podemos que ayer presentó ufano. Una vez más, nos abochorna con el peor rasgo que ha incorporado a la política española: la aceptación de la mentira.

Tenemos un presidente cuya palabra es calderilla, que proclama un día una cosa y al siguiente la contraria, pero al que no se penaliza por mentir. De hecho ha vuelto a ganar las elecciones. Gana porque domina el mapa televisivo, donde no existe una sola cadena potente conservadora. Gana porque ha convertido organismos del Estado en arietes partidistas (véase el bromazo del CIS).

Gana también porque la derecha decidió inmolarse partiéndose en tres. Con esos gallardos votos verdes, al día siguiente nos hemos despertado con un peligroso Gobierno de coalición de los socialistas y la ultraizquierda. Abascal estará muy feliz con sus 52 escaños.

Pero yo no estoy nada feliz viendo a Podemos, populismo de matriz bolivariana, sentado en el Ejecutivo de mi país mientras el Parlament aprueba la autodeterminación, nuestra policía hace el ridículo en La Junquera y la economía tiembla ante un horizonte de más impuestos y persecución a las empresas.

El Sánchez de hace unos días tenía toda la razón: Podemos es un socio imposible en un país puntero del primer mundo, pues son incapaces siquiera de respetar la unidad nacional. En los ayuntamientos han acreditado una incompetencia lacerante: no sabían ni gastar el presupuesto o limpiar las calles.

Son un partido antisistema, que tiene como meta liquidar lo que llaman despectivamente «el Régimen del 78», que va contra la monarquía y que tiende una alfombra roja a los separatistas. Son un partido revanchista y divisivo, empecinado en reabrir las heridas de las viejas guerras de sus abuelos.

Son un partido alérgico a las libertades personales, que pronto iniciará una cruzada de ingeniería social contra el catolicismo y el pensamiento autónomo. Son un partido de doble moral, cuyos jefes viven como potentados mientras persiguen el esfuerzo ajeno. Son una calamidad para España.

Pero por cortesía de un egotista cuyo único credo es pernoctar en La Moncloa van a complicar tu vida y la mía con solo 35 escaños.

Luis Ventoso ( ABC )