” PRESIÓN BORROKA ” DEL SECESIONISMO

Acostumbrado a hegemonizar el espacio público en Cataluña, el secesionismo ha derivado su habitual coacción política y social en una peligrosa y preocupante presión borroka que incluye insultos, expresiones de odio y amenazas, además de agresiones físicas y pintadas contra las sedes de las fuerzas constitucionalistas.

Los datos que hoy publicamos resultan estremecedores e indican la metastásis de la gangrena social del separatismo. La sede de Ciudadanos en Barcelona ha recibido seis ataques sólo en marzo, mientras el local de la formación naranja en L’Hospitalet ha sido objeto de ocho ataques durante los últimos dos años. Por su parte, el PSC ha registrado 25 ataques en sus sedes en los últimos meses y el presidente del PP catalán recibe reiteradas amenazas de muerte a través de las redes sociales.

No se trata de simples improperios ni de agresiones aisladas. Son acciones que responden a la estrategia de presión ejercida por el soberanisno, en aras de un proyecto excluyente y de corte supremacista en el que ya ha cuajado la violencia callejera a través de los sabotajes de los autodenominados comités de defensa de la república.

El calvario diario relatado por cargos de Cs, PSC y PP muestra las nefastas consecuencias de alimentar el odio y la disgregación, lo que ha envenenado la convivencia. Las formaciones soberanistas tienen la obligación política y el deber moral de atajar la gravísima fractura que sigue extendiéndose en la sociedad catalana.

El Mundo