No, no se rían, la cosa puede ir muy en serio. En el trasfondo de todo estaría la desesperación de Pedro Sánchez por seguir a cualquier precio viviendo a cuerpo de rey en La Moncloa, a salvo de peligrosas investigaciones judiciales de su gestión del COVID, y su deseo de fortalecer a cualquier precio la alianza del PSOE con los golpistas catalanes de ERC y hacerla permanente, después de los más que probables indultos a los golpistas.

Otro trasfondo sería la decadencia económica e industrial, más que evidente de Barcelona, (sobre todo después de la huida de las 5000 principales empresas catalanas a causa del procés, encabezadas por La Caixa y el Sabadell). Una Barcelona otrora capital económica de España, frente al auge de un Madrid convertido cada día más en el principal polo económico del sur de Europa.

Hoy en día, como también es evidente, Barcelona, gobernada por la comunista Colau, es una ciudad cochambrosa, llena de basura por las aceras en todas partes y llena también de delincuentes en todas las zonas del centro de la ciudad. Los índices de delincuencia de Barcelona son casi propios del Tercer Mundo.

Barcelona desde hace años, solo vivía del turismo extranjero, atraído por el sol, la playa, Gaudí, el Paseo de Gracia, y poco más pero el COVID ha dado la puntilla al turismo “guiri” que ya antes estaba dando muestras de retraerse a causa de la delincuencia y de los periódicos estallidos revolucionarios que queman media ciudad.

Pasará mucho tiempo en el mejor de los casos para que vuelva masivamente a Barcelona el turismo guiri, un turismo compuesto básicamente por la hez de las ciudades de ladrillo rojo de Inglaterra, así como por familias guiris despistadas.

Una de las últimas de Colau, ha sido negarse a que Barcelona sea subsede del Museo Hermitage de San Petersburgo, así como también se niega a que se amplíe el aeropuerto de Barcelona, con excusas ecológicas y en realidad por su comunismo, hostil al turismo y a los empresarios.

Esto ha hecho que desde el PSC hayan saltado las alarmas. El PSC, que ejerce una influencia decisiva sobre Pedro Sánchez, ejerce también ahora como lobby de los empresarios catalanes, lo que en el mundo tan parecido a la mafia que es Cataluña llaman “la sociedad civil”.

Es decir, la misma “colla” de aprovechados (Fomento del Trabajo, Círculo Ecuestre, PIMEC, Conde de Godó, Círculo de Economía etc, etc) que después de bailar el agua a Pujol y los separatistas durante décadas (y antes a Franco) a cambio de un montón de negocios, ahora se lamentan del procés y piden a España grandes inversiones del Estado y una gran ampliación del aeropuerto, para que ellos no pierdan sus chiringuitos.

Ahora que la antigua CIU ha degenerado en JCAT, un grupo ultranacionalista cuyo único objetivo es la independencia, los empresarios catalanes se abrazan al PSC y al PSOE de Pedro Sánchez. Sobretodo cuando están comprobando que Pere Aragonés, el nuevo presidente de la Generalidad, de ERC, es, como buen miembro de ERC, de extrema izquierda y con excusas, está insinuando que tampoco le interesa esa ampliación del aeropuerto.

Por su parte Pedro Sánchez ya ha puesto empresas claves del Estado, especialmente en materia económica e inversora, en manos del PSC, como HISPASAT, AENA y muchas otras. ¿Podría ser que una de las últimas ocurrencias del PSC o sus entornos fuese que el Estado transfiera totalmente el Museo del Prado desde Madrid a Barcelona?

“Crónica Global “es un medio digital catalán afín al PSC (tanto que después de las últimas elecciones catalanas se empeñó, algo patéticamente, en afirmar, durante semanas, que Illa podría ser nombrado presidente de la Generalitat con el apoyo de ERC cuando era más que evidente el desdén de ERC por Illa y el PSC y su voluntad de aliarse con JCAT).

Poco conocido fuera de Cataluña, Crónica Global es un medio opuesto a la independencia, pero la mayoría de cuyos colaboradores se sitúa en la órbita ideológica del PSC. En los últimos tiempos sus artículos se han convertido en auténticas loas de los indultos y apoteosis del buenismo, así como del federalismo.

Según los articulistas de Crónica Global, los indultos traerán la “desinflamación,” Aragonés representa una línea basada en el diálogo (a pesar de que se ha comprometido en su acuerdo de legislatura a un nuevo golpe de estado o “embate” en dos años si el Gobierno no aprueba la autodeterminación y la amnistía para entonces) y los indultos harán que se supere la “emotividad” y “dejarán sin argumentos “a los independentistas.

Recientemente una de sus colaboradoras, Rosa Cullell, publicó un artículo titulado “El Prado a Barcelona”. En él se sugería que, ya que el Museo del Prado tiene más de 28.000 obras en su inventario y catálogo, que alguna de las exposiciones temporales del Prado se lleve a Barcelona o que directamente parte del Prado se traslade a Barcelona para que “no esté anclado en el Paseo de Recoletos” ya que “no tiene sentido que uno de los mayores y más valorados museos del mundo tenga su sede en una única ciudad española” “El Prado barcelonés sería una gran noticia para Cataluña”. 

Incluso dice que sería un buen tema para ser tratado por Pedro Sánchez o Pere Aragonés en su próxima reuniónNaturalmente la señora Cullell no plantea que en justa reciprocidad parte de la Fundación Miró, el museo Picasso o el Tápies se trasladen a Madrid. Ya se sabe que lo de Barcelona es de los catalanes, pero lo de Madrid, ya se verá.

Antes de que nos asalten los de maldito bulo queremos dejar claro que este artículo en ECDE no afirma que Sánchez, el PSOE o el PSC tengan planeado traspasar el Museo del Prado a Barcelona, pero tenemos legítimo derecho a preguntar si esta posibilidad tiene algún viso de realidad. No estaría mal que se plantease al Gobierno esta cuestión, de forma que tuviera que mojarse con claridad, en vez de hacer las cosas con oscurantismo y luego presentarlas como hechos consumados, como acostumbra.

La señora Rosa Cullell, o el medio para el que colabora tienen pleno derecho a opinar que el Museo del Prado deba ser trasladado a Barcelona total o parcialmente pero, teniendo en cuenta la cercanía de ese medio con el PSC, no está claro si se trata de meras opiniones personales o de globos sonda para ir preparando a la opinión pública.

Por tanto, no estaría de más dejar bien claro este tema, dado que de la fobia del PSOE y de Pedro Sánchez por Madrid, la verdad es que uno se teme cualquier cosa.

Javier Navascués ( El Correo de España )