» PRESUPUESTOS SOCIALES »

Tras fallarle su «diálogo» con los secesionistas, Pedro Sánchez basa su estrategia electoral en demonizar a Vox, que extiende a la derecha entera, y en sus «presupuestos sociales», pactados con Pablo Iglesias, que traen a la memoria el fracaso absoluto del comunismo en economía.

A estas alturas de la Historia, sabemos perfectamente que la izquierda es incapaz de crear riqueza. Todo lo más, la reparte, quedándose con la mayor parte, recuerden la «nueva clase» de Dilas o los ERE andaluces. Pero crearla, nunca, en ningún lugar de la Tierra.

Y como sé que sigue habiendo gentes que creen en el milagro comunista de los panes y los peces, les apunto a las hambrunas en la recién creada Unión Sovíética, donde «la carroña se ha convertido en un plato selecto» según la pastoral del patriarca ortodoxo del 7 de julio de 1921, dándose casos de canibalismo, hasta el extremo de que la Cruz Roja, los cuáqueros y otras organizaciones humanitarias montaron comités de ayuda.

Una miseria que se extendió a Europa Oriental al quedar bajo el control de Moscú. Pasé nueve años en el Berlín de antes y después del muro, donde tuve abundantes ocasiones de comprobar que, si se eliminan los alicientes para crear riqueza, no se crea, según la norma de «¿Qué pasa cuando la vaca pare después de las 5 de la tarde?» «Pues que el ternero se muere porque ha finalizado la jornada laboral en el koljo».

Más claro aún es el ejemplo de China, pese al éxito de la «larga marcha» de la «revolución cultural» de Mao, en las que murieron de hambre millones de personas. Sólo cuando Deng-Xiaoping impuso la norma, que aconsejó a Felipe González, «gato negro o gato rojo, lo que importa es que cace ratones», dando luz verde a la laboriosidad y creatividad de su pueblo, eso sí, sin soltar el férreo control político, China empezó a crecer como la espuma para convertirse en la segunda potencia económica mundial.

De los experimentos en el resto de Asia, recordar tan sólo que Vietnam del Norte consiguió echar a los norteamericanos, pero hoy es socio comercial de ellos. En cuanto a Hispanoamérica, Cuba, con medio siglo de revolución, sólo exporta agentes revolucionarios y ha vuelto al turismo sexual del precastrismo.

De Nicaragua, ni siquiera eso, con los Ortega convertidos en una dinastía tan cuestionada como la de los Somoza. De Venezuela, mejor no hablar: Han conseguido que falten alimentos y medicinas en el país con más reservas petroleras del mundo. Por cierto, aconsejados por Podemos.

Y ahora nos viene el Dr. Sánchez a vendernos unos presupuestos pactados con Pablo Iglesias, cuestionados por la inmensa mayoría de los expertos, por las grandes instituciones económicas internacionales e incluso por el Banco de España. Algo así como al plan Zapatero de las rotondas, que nos llevó al borde de la bancarrota.

Y lo más grave es que hay quien está dispuesto a comprárselos. Es lo que me hace entrecomillar los presupuestos sociales de Sánchez y dudar de nuestro sentido común, a no ser que cuenten con que la derecha venga luego a salvarnos.

José María Carrascal ( ABC )

viñeta de Linda Galmor