PRIMERO, VOTAR; LUEGO, PENSAR

Viendo de nuevo ayer en la calle, entre miles de banderas españolas, a la humilde y grandiosa muchedumbre de Barcelona, millonaria en todo salvo subvenciones, sólo cabe compartir con ellos el billete de la lotería de estas elecciones autonómicas con las que Rajoy se ha perdonado -nadie en su sano juicio lo haría- un golpe de Estado. Así que por todo lo que ayer dijeron Miriam TeyMariano GomáAlex RamosFélix Ovejero, José Domingo y Teresa Freixas, o simplemente porque lo pidieron, hay que ir a votar el día 21.

Y hacerlo a pesar de los partidos que, en especial el PSC, se suben ahora a la chepa de esa gente a la que por la mano cobarde de Montilla, el jefe de Iceta cuando doblaron las multas por rotular en español, ha querido privar hasta del 155, de la Ley, que es la última defensa de los pobres. Los partidos no lo merecen, pero España, sí. Y para España sería un éxito internacional ganar unas elecciones catalanas libres, aunque no limpias, porque no pueden serlo con la TVColp3 que el PSC se empeña en mantener.

En teoría es sencillo: hay que votar tanto como en unas elecciones generales, archivando es vieja y justificada costumbre de los catalanes y españoles que se sienten excluidos del régimen nacionalista y sus tentáculos mediáticos y políticos, y no votan en las autonómicas. Desde que empezó el Imperi del Trespercent hasta que Cataluña se convirtió en un Estadet cancerígeno dentro de un Estado lobotomizado, la diferencia en generales y autonómicas de PP y PSOE es de 10 puntos y 30 escaños. Con eso, se gana.

Hay, pues que votar. Pero no para “volver a la normalidad”. ¿Hemos de aceptar como normal la burla continua a la ciudadanía, como cuando el Gobierno de Madrit dice que “vería con agrado” que Tejemocho fuera a las elecciones? ¡A la cárcel con Méndez de Francfort! ¡A normalizarse juntos!

Primero, votar; luego, pensar. Una Justicia corrompida, una escuela de bárbaros y unos medios de comunicación en los que el pesebre garantiza el nacionalismo y viceversa, niegan el derecho de los niños de lengua materna española a estudiar en su idioma, como los de lengua catalana, vasca o gallega. Y asegurar el derecho de todo español a estudiar en español en toda España, es clave para lograr la igualdad ante la Ley. Si no, esta vez o la próxima, el separatismo nos destruirá.

Federico Jiménez LoSantos