Lenin, cuando tomó el poder absoluto, en 1917, a los primeros que cortó el cuello fue a los socialistas que le habían ayudado a tomarlo.

Cargarse una asamblea para sustituirla por otra. Así demostró a todos quién mandaba allí. Cuando el chepas entre en esas maniobras, hará lo mismo con sus ayudantes, al igual que se cortó el moño levantado, enhiesto cual puño comunista, clamando venganza. Debió de irse para El Perú. ¡Allá está bien! El sueño insaciable de este monstruo despreciable con su tropa comunista, es el del baño de sangre, en cuanto pueda.

Y como tal verdad, es cruel, nadie supuestamente normal, quiere verla y mira para otro lado. Mira para el otro lado aterrado, y se cruza de brazos. Noqueado. Sin plantarse ante el comunismo, y dar un guantazo a los tontos que lo apoyan indirectamente. Sin capacidad de respuesta. Pensando, eso no puede llegar aquí; igual pensaban los venezolanos.

Apoyados siempre en los fallos del adversario consiguieron implantar su sistema político, tras cargarse la estabilidad democrática y la clase media. Creadores de la casta política, imponen la dictadura del pensamiento único y evitan la crítica. Lo que en la guerra llamaban, «dictadura del proletariado».

Fueron cambiando el nombre a las mismas cosas revolucionarias, desde lo referente al feminismo, y a la historia, hasta el lenguaje cotidiano. Ofreciendo el paraíso para imponernos el infierno, con su libertad vacía y sin el norte de la verdad. En la guerra subversiva, con su arma política que es la
mentira, introducen el miedo y el terror, para el dominio de masas.“Contra las almas, la mentira, contra los cuerpos, la violencia”.

Fueron dejando sus víctimas por el camino al ir eliminando principios, valores y virtudes. La cultura; las primeras víctimas, las de la LOGSE. Son en el fondo un hatajo de pícaros y mangantes, ladrones y sinvergüenzas. ¿Les quedará algún detalle? Una partida de bandidos como la que crucificó a Jesucristo. Sólo nos traen llanto, luto, dolor y muerte, bajo su falsa máscara de corderos. Tienen miles de asesinatos a sus espaldas, tras el franquismo; muchos ocultos.

Acabaron con la recta conciencia social de la normalidad. Y están orgullosos, con ese orgullo origen de todo pecado. Su necedad les hace repetir los errores de siempre. Son esclavos del régimen más criminal del mundo. Pervierten con su infamia todos los frentes. Principiaron por el lenguaje; el demonio no les pudo inspirar más acertadamente, ya que toda corrupción empieza por el lenguaje.

La «desescalada», palabra que ni trae el diccionario, para decir, descenso, o algo así, inteligible. ¿De dónde sacaron el término? Será para llegar a la que llaman «nueva normalidad», y que no puede sonar más al «hombre nuevo del marxismo». No es persona, es un robot, que consiguen, sumiso al poder y que no les da problemas. Es un minúsculo ratón, algo así como el parto de los montes.

La persona-robot. También el comunismo crea palabras ininteligibles, para impresionar; para que, fascinados, nos quitemos el sombrero ante él. Y que al no percibir la trampa, digamos: qué altura intelectual… tiene esto! Una trampa verborreica comunistoide al no saber qué decir, o expresar lo que no existe.

La panda buitres, desconcierta. “Ganaréis pero no convenceréis”. ¡Asquerosos! Van adquiriendo todo a golpe de BOE, a la sombra del estado de alarma ilegal que justifican con la pandemia. Siguiendo con sus inventos normativos: leyes liberticidas y anti naturales, y aprovechando la sombra soterrada de este triste estado que sufrimos hace más de un año, confinados en las mazmorras.

Engañando y aprovechándose de los débiles con sus chantajes. No ponen ni la corbata negra en señal de luto. Ni les importa. ¿Se puede ser más vil y perverso? Consiguieron todo sin que nadie les rechistara. Y lo más sangrante, que hasta la que llaman derecha, que culpan de todos los males, cogió su mismo lenguaje. Su corrupción es ilimitada. Así tras corromper, degradaron a la sociedad hasta su actual estado de descomposición.

La derecha no sabe o no quiere saber, quién es, ni cómo, su enemigo. Ni adónde le lleva la izquierda. No acaba de posar sus sucios pies el comunismo en España, y ya hay colas kilométricas para recoger una bolsa de comida. Y todos los problemas hasta la reciente invasión de Ceuta. La derecha nunca se ocupó de política, solo de trabajar.

Eso, sí; ignorando para quién. Hasta ahora, para los vagos comunistas que se nombra trabajadores sindicales.

Mediante la manipulación, dominan tanto el lenguaje que hasta los periódicos de
derechas usan sus conceptos. Desconocen la fuerza de las palabras, ni que éstas no sólo describen una realidad sino que la construyen. O destruyen. El lenguaje en manos de la izquierda no es una herramienta de comunicación, sino, un arma política.

Diestra en ese código secreto que permite la manipulación y el control de masas, la izquierda banaliza el mal para erigirse en portadora del bien. Tiene el altavoz, las televisiones, los chiringuitos, las subvenciones… todo, robando y engañando sin obstáculos; ahogando al discrepante que moleste.

Ya lo tienen todo… Todo menos la razón. Y siguen ¡Adelante! Fomentando la crisis sanitaria, la material y la moral que es la principal. Me podrán robar la cartera, la vida…. me podrán quitar todo: la Libertad,
la comida, la Salud, la Paz, y seguridad, y hasta el humor.

Me podrán quitar todo, es cierto. Pero lo que nunca podrán quitarme, es el asco que les tengo.

Fígaro ( El Correo de España )