PROVOCACIÓN COMO INQUIETANTE SELLO POLÍTICO DE IGLESIAS

Uno de los rasgos que caracteriza a los líderes populistas es la provocación. Porque con gestos, acciones y decisiones desafiantes desvían la atención para esconder los errores de gestiones desastrosas y, a la vez, refuerzan una estrategia polarizadora de la sociedad que al menos durante un tiempo permite a políticos mediocres encastillarse en la fortaleza de su castillo de naipes ya que los discursos radicales y de odio apuntalan una dicotomía que les sirve para mantener prietas sus filas.

Las provocaciones en política son, por lo tanto, muy peligrosas. Y no digamos ya si se ejercen desde la misma nave de mandos del Estado, el Consejo de Ministros. De ahí que resulte tan alarmante la renovación de la dirección estatal de Podemos.

En un movimiento tan obsceno como provocador, muy del gusto de las vanguardias leninistas, Pablo Iglesias ha colocado como portavoz del partido a Isa Serra, quien recientemente fue condenada a 19 meses de prisión e inhabilitación para ejercer cargos públicos por un delito de atentado contra la Policía y un delito de daños.

La Justicia concluyó que la hoy diputada morada en la Asamblea de Madrid profirió toda clase de insultos e improperios contra una agente -«cocainómana, hija de puta, que te follas a todos los policías, tu hijo debería pegarte un tiro»- antes de dar empujones y lanzar objetos contundentes contra varios policías durante la ejecución de un desahucio en 2014.

No queda ahí la provocación del vicepresidente. También ha premiado con ascensos al cuestionado ex Jemad Julio Rodríguez y a Jaume Asens, lo más parecido a un caballo de troya del independentismo en las filas del ya de por sí filonacionalista Podemos.

En el caso de Asens estamos ante una figura que ha demostrado de sobra una absoluta deslealtad hacia España y centra su afán en deslegitimar nuestro Estado de derecho. Especialmente graves fueron sus descalificaciones a la sentencia del Tribunal Supremo sobre el 1-O, poniendo en solfa las garantías democráticas y la independencia judicial.

«Hoy es contra los independentistas, mañana puede ser contra cualquiera», declaró haciendo los coros a los mismos golpistas, aunque ello no le impidió poco después ser uno de los protagonistas de la foto del abrazo con el que Sánchez e Iglesias sellaron su acuerdo exprés para colonizar Moncloa.

El Mundo