PS DE NUEVO EN EL LABERINTO

La pregunta que Esquerra Republicana hace hoy a sus bases es, primero, un chantaje al PSOE. Luego, un respaldo de sus militantes. Por último, una coartada ante los nacionalistas que se oponen. La preguntita se las trae: «¿Estás de acuerdo con rechazar la investidura de Pedro Sánchez si previamente no hay un acuerdo para abordar el conflicto político con el Estado a través de una mesa de negociaciones?»

Lo que pone a Sánchez entre la espada y la pared al obligarle a reconocer que el conflicto catalán es «político, que debe resolverse en una mesa de negociaciones», no en los tribunales. Además, acuerdo «entre gobiernos», no partidos. y que «se hablará de todo», la independencia incluida. Lo que obliga a Sánchez a olvidarse de la Constitución, donde se consagra la «indisoluble unidad de la Nación española», que nadie puede saltarse sin reformarla, que no ha ocurrido.

La única concesión que han hecho es no insistir en el «relator» o mediador internacional, aunque sospecho que es más por no haberlo encontrado que por falta de ganas. Ante lo que la portavoz del Gobierno sólo ha sabido balbucear que el diálogo «se mantendrá dentro de los márgenes constitucionales». Estoy muy curioso por saber cómo sale del laberinto donde de nuevo se ha metido.

De entrada, Pedro Sánchez se ha olvidado del chantaje nacionalista y del insomnio que Iglesias en el gobierno le producía, para echar mano de su fórmula favorita: acudir a su militancia, con la pregunta «¿Apoyas el acuerdo alcanzado entre el PSOE y Unidas Podemos para formar un gobierno progresista?».

Naturalmente, el 92% han dicho que sí, a lo búlgaro, ¿qué iba a decir?, y él intenta presentarlo como un endose global a sus tejemanejes. Quienes le apoyan masivamente son sus palmeros mediáticos, con algunos de Ciudadanos en desordenada retirada, que no encuentran otra salida que apelar al «sentido de Estado» del PP para que pacte con Sánchez.

Lo que les iguala en caradura a él. ¿Cómo puede facilitarse que continúe en la Presidencia alguien cuya única labor ha sido usar todo tipo de artimañas para prolongarla hasta desembocar en el callejón sin salida en que se encuentra? Todo problema cuya solución incluye a su autor está condenada al fracaso.

Paradójicamente, quienes podrían salvar a Sánchez serían los nacionalistas. Pero para eso tendrían que dejar de ser separatistas, al ser su endose mortal de necesidad en el resto de España, exceptuada la extrema izquierda. Se han equivocado en todo, el momento, la apuesta, el enemigo.

El Estado español no es tan débil como creían, ni ellos, tan fuertes como pensaban. Encima, están divididos, no en el objetivo, la independencia, pero sí en cómo alcanzarla. Unos la quieren ya; otros prefieren dejarla para mejor ocasión.

Para Pedro Sánchez sería su agonía. Para España, un alivio: Los secesionistas ya no deciden su presidente. Lo más, quién no lo será. Es sólo un paso. Pero importante.

José María Carrascal ( ABC )

viñeta de Linda Gamor