EL PSOE PREFIERE AL RICO PUEBLO VASCO, QUE AL RESTO DE ESPAÑA

La sexta acepción gramatical de la palabra oposición es «grupo o partidos que en un país se oponen a la política del Gobierno» y la quinta «contradicción o resistencia a lo que otro u otros hacen o dicen». Si referimos esta última a la política y utilizamos conjuntamente ambos sentidos de la mencionada palabra, el resultado es que la oposición política es una actividad de contradicción y crítica a la labor del Gobierno que realizan los que no forman parte del partido en el poder.

De lo que antecede se desprende que estar en la oposición es consecuencia de una circunstancia previa que no depende de la voluntad de cada formación política, sino de los resultados electorales: está en la oposición quien no puede formar Gobierno. Y como los resultados electorales son cambiantes, formaciones políticas que hoy están en la oposición pudieron haber formado Gobierno en el pasado más cercano.

Si excluimos el puro capricho como fundamento de la actividad política, parece que tiene que haber un elevado grado de coherencia entre lo que cada partido político propone que se debe hacer, sin que en este punto tenga un peso determinante que esté en el Gobierno o en la oposición.

El artículo 2.1. de los Estatutos del PSOE dice textualmente que “… representa a la clase a la clase trabajadora y a los hombres y mujeres que luchan contra todo tipo de explotación, aspirando a transformar la sociedad para convertirla en una sociedad libre, igualitaria, solidaria y en paz que lucha por el progreso de los pueblos”.

Pues bien, la postura de la actual dirección del PSOE de votar en contra de los presupuestos para el ejercicio 2018, presentados ayer por el PP, va a suponer que el Gobierno tenga que hacer nuevas concesiones al PNV, importantes en el terreno económico, que van a aumentar la desigual y privilegiada posición económica que tiene el País Vasco con respecto a la casi generalidad de la Comunidades Autónomas.

En efecto, adviértase que en 2017 el ranking de la renta per cápita lo ocupaba Madrid con 32.723 €, ocupando el segundo lugar el País Vasco con 31.295 €, mientras que la media nacional fue de 23.970 €. Si el PSOE no aprueba los presupuestos y el PP tiene que echarse necesariamente en manos del PP crecerá la renta per cápita de los vascos a costa del resto de los españoles.

Podría comprenderse esta singular postura del PSOE si los presupuestos del PP carecieran de medidas para beneficiar a una buena parte de los españoles. Lo sorprendente es que los Presupuesto de 2018 recogen unas medidas que son favorables para la mayoría de la ciudadanía. Por citar solo algunas: subida de las pensiones mínimas y no contributivas del 3%; subida de las pensiones contributivas de menos de 860 euros mensuales; mejora de las pensiones de viudedad; reducción del IRPF para pensionistas; reducción del IRPF para las rentas del trabajo; ayudas a las familias en el IRPF; subida del salario de los funcionarios; equiparación del salario de los policías; ayuda para jóvenes que estudien y trabajen; bajada del IVA al cine; una partida de 7.000 millones de euros para la inversión en I+D+i; 50 millones más para becas; y convocatoria de 8.110 plazas para la Administración del Estado a través de real decreto

Aunque no parece fácil, puede haber propuestas que mejoren las que acabo de reseñar. Pero una oposición responsable por parte del PSOE, a la par que plenamente congruente con los principios de igualdad y solidaridad que proclaman sus Estatutos, sería evitar que el PP tuviera que apoyarse en el PNV a cambio de la indicada mejora en la privilegiada posición económica de los vascos, votar a favor de que prosiga la tramitación de los presupuestos, y proponer allí las mejoras que consideren pertinentes.

Lo que no podrán entender ni los pensionistas, ni los que tienen las rentas del trabajo más bajas, ni los funcionarios, ni los policías, ni los jóvenes, ni los investigadores, ni los que aspiran a ingresar en la Administración del Estado, es que el PSOE, por un erróneo entendimiento de lo que es el ejercicio de la oposición política, siga desorientado en el “no es no” y arroje al PP en manos de las minorías políticas que no dejan de sacar tajada a costa de una buena parte de los ciudadanos.

José Manuel Otero Lastres ( ABC )