Recientemente, el PSOE se ha opuesto en el Parlamento Europeo a que los crímenes de ETA sean considerados de lesa humanidad. No puede sorprendernos. Es Fernando Grande-Marlasca el mismo ministro del mismo gobierno que ha concedido todos los beneficios penitenciarios a los etarras; el que ha acercado a los terroristas presos a la Comunidad Autónoma vasca y transferido a la misma las competencias sobre prisiones para que sean ellos quienes liberen a los asesinos.

Es el ministro socialista del gobierno socialista que ha permitido los homenajes a etarras y la humillación de las víctimas. Son los mismos que votaron en contra de la ley europea que homologaba los crímenes comunistas con los nazis. Los mismos que votaron en contra de la directiva europea que instaba a enseñar dichos crímenes en las escuelas.

Sí, los que han impedido que se cumpliese la Resolución 1481 del 25 de enero de 2006 del Consejo de Europa que instaba a emprender “campañas nacionales de sensibilización sobre los crímenes cometidos en nombre de la ideología comunista”, negándose también a obedecer la indicación europea para “la retirada de símbolos de los regímenes totalitarios en la esfera pública».

Recuérdese aquí la votación todavía más reciente –el jueves 7 de abril– en contra de retirar un monumento en Fuenlabrada al general soviético Umar Mamsurov “Xanti” en homenaje a las estalinistas Brigadas Internacionales.

No olvidemos tampoco los monumentos y las calles aún dedicadas a los criminales dirigentes socialistas Francisco Largo Caballero, Indalecio Prieto, Pablo Iglesias, Santiago Carrillo o Dolores Ibárruri.

Aquella ciudadana “ejemplar” que, como refieren Salvador de Madariaga y José Tarradellas, el 16 de junio de 1936 sentenció al diputado José Calvo Sotelo tras su intervención parlamentaria: “Ese hombre ha pronunciado su último discurso”, predijo entonces, apenas un mes antes de su asesinato.

La misma capaz de justificar aquel crimen y otros muchos por parte de sus correligionarios: “[…] es preferible condenar a cien inocentes antes que el culpable pueda ser absuelto” (Mundo Obrero, 12 de agosto de 1937).

Recordemos las calles que conmemoran al asesino comunista Che Guevara en Fuenlabrada, Valladolid o Rivas-Vaciamadrid –donde incluso da nombre a un centro juvenil–. O el memorial a las Brigadas Internacionales, sin ir más lejos, en la Ciudad Universitaria de Madrid.

Son los mismos, en fin, que rechazaron el jueves 18 de marzo de 2021 que el Congreso de los Diputados equiparase el totalitarismo comunista con el nazi, negándose a asumir la resolución 2819 del Parlamento Europeo del 19 de septiembre de 2019.

Es el PSOE que recurrió ante el Tribunal Constitucional la ley de prisión permanente revisable. Es el PSOE socio de la ETA en el Parlamento Español.

Con todo, pese a la labor anestésica y cómplice de los medios de comunicación, hay cosas que no se pueden tapar demasiado tiempo. Y la sociedad española no puede tragar todo siempre.

Muy recientemente –el 29 de marzo– todavía los comunistas de Podemos se opusieron en el Parlamento al endurecimiento de la ley de prisión permanente revisable. Sin embargo, el PSOE ya no se arriesgó a votar en contra de su tramitación.

Llegará un día en que ese partido de canallas, asesinos y ladrones no podrá seguir tapando sus crímenes.

Entonces, España será libre.

Filípides ( El Correo de España )