EL PSPV, CERCADO POR LA CORRUPCIÓN

Se estrecha seriamente el cerco sobre el Partido Socialista de Valencia. EL MUNDO ha tenido acceso al informe policial que consta en uno de los sumarios de la causa judicial abierta contra el partido por presunta financiación ilegal en el que la Agencia Tributaria acredita el operativo de corrupción a través del que se financió la campaña de 2007. Con un pormenorizado cruce de datos, detectó que cantidades reflejadas por el PSPV como gastos electorales coincidían exactamente -hasta en los céntimos- con las cantidades que figuran en los correos electrónicos en los que empleados de la empresa de publicidad Crespo Gomar reclamaban al partido el cobro de facturas impagadas por empresas donantes.

Hasta ahora se conocían los indicios de que esta firma de cabecera del socialismo valenciano había emitido facturas falsas por supuestas campañas a nombre de empresas que ex trabajadores de Crespo Gomar han acabado reconociendo en sede judicial que no se realizaron. Y todo apuntaba a que era una tapadera para esconder pagos de las constructoras y concesionarias de servicios públicos al PSPV y al Bloc, el otro partido implicado en esta trama y que forma parte de Compromís, socio de gobierno de los socialistas en las instituciones valencianas. Ahora, pocas dudas hay de que las cantidades sirvieron para financiar de forma ilegal actos de campaña, un sistema casi idéntico al de la trama Gürtel.

Estamos ante un hecho gravísimo que obliga, antes que nada, al PSOE a dejar de esconder la cabeza como el avestruz tal como ha hecho desde que salió a la luz este escándalo, gracias sobre todo a las informaciones de este periódico. Aunque la dirección actual del PSPV no estaba al frente del partido en los años 2007-2011, periodo que se investiga, su actual líder, el presidente Ximo Puig, está demostrando la misma falta de transparencia e interés por depurar lo ocurrido que él achacaba a los populares. Pero es que, además, a los socialistas valencianos se les empieza a acumular seriamente la corrupción, con episodios ya sí tan recientes como el destapado esta semana con la detención del presidente de la Diputación de Valencia. El foco está puesto en un posible caso de financiación irregular de 2015, como quien dice anteayer, cuando socialistas y Compromís ya habían logrado descabalgar al PP agitando la bandera de una lucha contra la corrupción que brilla por su ausencia.

Pedro Sánchez ha llegado al Gobierno convertido en adalid de la regeneración y poniendo muy alto el listón de la ejemplaridad. Pero su credibilidad pasa por actuar con contundencia ante la podredumbre en Valencia o en Andalucía, que acumula a su rosario de casos el bochornoso episodio de sobornos en el Ayuntamiento de Estepona para financiar al PSOE. Pronto se verá si el partido está comprometido de verdad con la lucha contra la lacra de la corrupción política o si todo es una pose.

El Mundo