ABC publicó días atrás que el prófugo Carles Puigdemont conocía hace un año el espionaje de Pegasus a líderes separatistas catalanes por sus oscuras conexiones con los promotores de ese informe en Canadá, y lo matuvo oculto hasta que le interesó filtrarlo.

Es decir, ahora. Hoy ABC revela que Puigdemont está maniobrando en el Parlamento europeo para adueñarse de la comisión de investigación que pretende crear, de modo similar a como se está investigando al Gobierno polaco.

Incluso, no es descartable que pretenda viajar a España como integrante de esa investigación presumiendo de inmunidad.

Su desparpajo en su continuo desafío al Estado carece de límites.

Es un procesado en fuga por un grave delito de sedición, a la espera de juicio, y pretende denunciar una subversión de la legalidad en España precisamente quien diseñó y ejecutó un intento golpista para declarar a Cataluña independiente.

No es victimismo sobreactuado.

Es cinismo elevado a la enésima potencia que Europa no debería consentir por querer ser juez y parte de una operación de desacreditación y desprecio a la democracia española.

ABC