Es verdad que Rusia y Ucrania han acordado pasillos humanitarios y que la UE se ha comprometido a acoger a cuantos refugiados sean necesarios. Pero la guerra no tiene marcha atrás. Los esfuerzos diplomáticos no están dando el resultado deseado. Putín ya no puede renunciar. Sabe que habrá desgaste. Y que para reducir el desgaste lo que debe de hacer es incrementar la destrucción.

Habrá dolor. Mucho dolor. Familias rotas y divididas. Masas de refugiados en la Europa del siglo XXI. El misterio del hombre y su capacidad destructiva…

Rusia sabe que puede imponerse por la fuerza. Eso sí, tendrá coste. En vidas humanas y en economía: el rublo se encuentra por los suelos y los tipos rusos están disparados. De momento sólo ganan los chinos que compran energía más barata para su industria.

El presidente ucraniano, Zelenski, afirma que si Putin no es frenado llegará hasta el muro de Berlín. Puede ser retórica para impulsar la acción europea, pero la realidad es que Putín ya sacó la tarjeta amarilla a Finlandia y Suecia y que Estonia, Letonia y Lituania ya empiezan a temblar. «Lo peor está por venir», advierte Macron tras hablar con Putin.

Por su parte, Georgia y Moldavia ya pidieron su entrada en la UE, al igual que Ucrania hace unos dízas. Una vez roto el tablero del inestable equilibrio internacional es la hora de las decisiones. La comisaria Von der Leyen descubrió la realidad de los Reyes Magos: «no podemos seguir confiando en un proveedor que nos amenaza de manera sistemática». ¡Buenos días!

Sin embargo, seguimos con la estrategia de perfil de quien tiene demasiado que perder. Macron, en plenas elecciones, afirma que «Francia no está en guerra con Rusia». ¿Y el envío de armas de Francia a Ucrania, qué es?.

Por su parte, Europea decide suspender el código swift a los bancos rusos salvo a los que trabajen con su gas. ¿Miedo a un corte en el suministro? La dependencia energética tiene estos costes. ¿Nucleares? ¡Sí, por favor!, es la respuesta de Francia.

La debilidad europea no debería confundir a Putin. Puede que gane Ucrania. Pero es seguro que irá por más. Y será entonces cuando la OTAN tenga que intervenir y pararle los pies. Putin perderá la guerra. Y con él, Rusia y sus ansias imperiales. La duda es quién ganará la paz.

 Terrorismo nuclear. Rusia está atacando las centrales nucleares ucranianas pudiendo provocar un desastre nuclear imperdonable y de consecuencias impredecibles.

Los impuestos pueden esperar. Los «expertos» de Montero proponían subida del IVA, gasolina, diesel, Patrimonio y Sucesiones. Pero Hacienda ha decidido congelar la subida por la guerra. Es tiempo de aliviar, no de castigar todavía más.

Podemos se rompe. Belarra amaga con romper pero internamente aceptó el ‘no a la guerra de Putín’. Quien quedó con la brocha en la mano fue Irene Montero frente al posicionamiento de Yolanda apoyada por Colau y Garzón. Por cierto, dice ‘Yoli’ que no está preparada para las andaluzas.

El miedo es siempre mal consejero…

Luis Losada Pescador ( El Correo de España )