QUÉ ALEGRÍA VOTAR AL PSOE

Está en marcha en el Supremo la vista oral por sedición y rebeldía por el proceso para proclamar la independencia de Cataluña. En el banquillo, dirigentes de partidos con los que contó Sánchez para echar a Rajoy y erigirse en presidente. Y el juez Marchena demuestra cada día, con dos có…digos, que ni quieren ser españoles ni Cristo que lo fundó.

Eso, por lo que respecta a Madrid y Cataluña, que cada día se ve más palpablemente que a Sánchez le ha importado una higa ir a hablar con Torra en Pedralbes y ponerse a papitos con los independentistas. Pero por lo que atañe a Andalucía, desde diciembre en que se produjo la difícil conjunción planetaria del pacto entre PP, Cs y Vox para echar al PSOE de la Junta y acabar con treinta y larguísimos años de Régimen socialista, cada día se viene descubriendo una nueva escandalera de lo que fueron esos tristes y mal llamados años.

No hay día en que no levanten una alfombra y se encuentren algo por lo menos rarito, si no ilegal o punible, de los años del PSOE en la Junta. Y de los chiringuitos de la Administración paralela y sus enchufados a dedo, ni te hablo. El día que no descubren que la lista de espera en Sanidad era dos veces mayor que la oficial es porque la Guardia Civil demuestra que el chófer de la cocaína famoso llevaba sobres con dinero en crudo a los puticlús para cuyos pagos falseaban facturas fingiendo viajes a Cuba.

De «empleados fantasmas» que cobraban sin aparecer por allí, los que no quiero ni contarte. Hasta ilustres sabios investigadores de células madre se pegaban la vida padre y en los años de gloria socialista cobraron más de un millón de euros, todavía estamos preguntándonos por qué. Ah, y dos expresidentes de la Junta en el banquillo, a la espera de la sentencia de los famosos ERE, que era cuanto menos, si no la mangoleta, sí la malversación del dinero de los parados en la región con mayor desempleo de España.

¿Sigo exponiendo el panorama lamentable? Podría, pero no quiero cansarles, para ir a lo que quiero: a pesar de cuantas mangoletas se han descubierto en Andalucía, el PSOE ha sacado ahora 550.000 votos más que el 2-D con Susana Díaz. ¿Se habrán descubierto irregularidades e indigentes formas de tirar el dinero público desde diciembre? Pues de nada ha importado.

A los votantes, no a uno ni a a dos, sino a 550.000, todo esto les ha importado una higa. Les da igual 8 que 80. Bueno, igual que en el resto de España, donde a casi 7,5 millones de votantes del PSOE les ha importado un pimiento que Sánchez pacte con los separatistas catalanes, les conceda cuanto pidan y ya les tenga hasta preparado el indulto de los que condenen por rebelión o sedición. Y del mimo a los presos etarras, ni te hablo. Y de la economía hecha unos zorros, lo mismo.

A mí me encantaría ser de izquierdas y mucho más del PSOE, para tener estas tragaderas y poder votar con esta alegría a pesar de todos estos pesares sin quitapesares. Qué alegría, que te enteres que se gastan en putas el dinero de los parados y los sigas votando; y que oculten las listas de espera en Sanidad y los sigas votando; y sepas que han pactado por debajo de la mesa con los separatistas y los sigas votando; y te conste que han acordado con los bildueterras todos los beneficios posibles para los asesinos de la ETA y los sigas votando.

Pero no un voto así como para salir del paso, no: un voto para ganar barlovento en esta deriva peligrosísima hacia la que llevan a España, en demanda de la destrucción de sí misma si hace falta. ¿Indignación? No, lo que siento es envidia de esos votantes que o por falta de información o por falta de vergüenza siguen votando al PSOE por una suprema razón: porque son de los nuestros. Como la del agente 007 para matar, tienen licencia para trincar. Y para lo que haga falta, incluida la destrucción de España, de su Constitución y de su forma de Estado si se tercia y lo piden.

Antonio Burgos ( ABC )