¡ QUE CONSTE EN ACTA !

Sigamos con la sección «Palabra de Sánchez»: «Lo he dicho en privado y lo digo en público para que conste en acta. Yo no voy a permitir, con todos los respetos hacia los votantes de ERC, que la gobernabilidad de España descanse en partidos independentistas».

Corría el mes de marzo de 2016 y el entonces líder de la oposición proclamaba en el Congreso tan solemne y patriótica intención, que apenas le faltó arrancarse con el pasodoble «La banderita» que cantaba Marujita Díaz. La bancada socialista se rompía entonces las manos aplaudiendo con entusiasmo el presunto sentido de Estado del orador. Conmovedor.

Dos años después de aquello, Sánchez se ha merendado sus propias palabras y se vuelve a echar en brazos de los separatistas para seguir en La Moncloa. ¿A qué Sánchez creer? Parece claro que al de hoy, al de las mil naciones, al que está dispuesto a repetir el doble tirabuzón carpado de 2018 con tal de seguir en el Gobierno. Comunistas, separatistas, proetarras…

Da igual, lo que haga falta, todos valen ahora para hacer descansar sobre sus hombros «la gobernabilidad de España». Todos menos los constitucionalistas, claro, esas perversas «derechas» con las que él y Adriana Lastra fruncen el ceño con tan solo mentarlas.

A estas alturas es casi imposible encontrar un sujeto político que se haya dedicado con semejante encomio a destrozar su propio discurso político, a no dejar de él nada en pie, a reírse en fin y a la cara -¡que conste en acta!, dijo- de los españoles, a los que hace mes y medio prometía, por ejemplo, que iba a prohibir por ley los referéndum de independencia y ahora caldosea de manera ciertamente vergonzante con quienes montaron uno ilegal para acabar con la unidad de España.

Buena parte de los posibles socios fueron desfilando ayer por el Congreso, sabedores todos de que Sánchez (el de los 120 diputados) es bizcochable. Y por ello fueron poniéndole unos y otros condiciones para apoyarle en la investidura.

Irrelevantes la mayoría de ellos para tal fin, la ronda fue más bien un desahogo, pues el líder socialista ha elegido hace tiempo a ERC y a esa carta fía su mano en la partida. Concierto ayer de comparsas en las Cortes, el templo de las leyes donde descansa, ahí sí, la soberanía de los españoles, el lugar donde no hace tanto Sánchez proclamase que jamás con los separatistas «¡para que conste en acta!». Y hoy esas hojas del Diario de Sesiones penden metafóricamente del clavillo del escusado para aportar su último servicio al sanchismo.

Álvaro Martínez ( ABC )