¿ QUÉ ES EL POPULISMO ?…¿ Y TÚ ME LO PREGUNTAS ?

En los últimos años se viene hablando en los medios de comunicación, de una de las palabras de moda, el traído y llevado “populismo”. Parece ser además, uno de los “demonios de nuestro tiempo”, pues simultáneamente a su ubicuidad, todos, supuestos populistas incluidos, parecen renegar de él.

La ministra de Hacienda y portavoz del Ejecutivo de Sánchez, sra Montero, ha manifestado que la sugerencia de recortar sueldos y carteras del Gobierno es algo “populista” [1]. Ello cuando, a un tiempo, en diversos países sí se han planteado sensibles “rebajas” al respecto [2], al menos, como mensaje gubernamental a la población.

No es la primera vez que el Partido Socialista Obrero Español o sus dirigentes repudian la cuestión del populismo ante la opinión pública, pues es algo sobre lo que ha hablado explícitamente incluso Pedro Sánchez Pérez-Castejón[3], para identificarlo con “soluciones simples a problemas complejos” y hablar, en este caso, de “populismo secesionista”.

¿Estará pues tan lejos el PSOE de intenciones o tendencias populistas, o sólo se trata de no dejar la comodidad de los privilegios públicos? Es lícito plantearse así la cuestión, teniendo en cuenta que su socio en el Ejecutivo “jumbo” de Sánchez, Unidas Podemos, es uno de los supuestos mejores ejemplos de actual populismo en Europa [4]. Si tal es así, ¿qué es el populismo?

Bueno, por de pronto parece que estamos ante un “cajón de sastre” en que todo cabe. Se habla impropiamente de “ideología populista”, puesto que más bien hay que agrupar diversos fenómenos en una categoría que ha sido definida sumariamente como “movimiento político heterogéneo” [5].

Habría así que “bucear” en el comportamiento de los actores políticos hasta divisar una aversión a las elites económicas e intelectuales, invocando al pueblo en abstracto, algo así como una imagen vívida, incluso al modo del célebre cuadro de “La Libertad guiando al pueblo”, de Eugène Delacroix.

Para que se pueda tomar al pueblo como referencia (o como mano de obra revolucionaria o electoral) también hay que definir al “no pueblo”[6], bien sean elites o “elementos disconformes”.

Estos disconformes, pueden ser, para nuestro Gobierno socialista, desde cualesquiera miembros de la oposición, hasta los que se quejen de que, desplomándose el precio internacional del petróleo, no baja la gasolina en España.

Obvio es decir que el populismo, entendido así, ha existido desde la noche de los tiempos. Como término en la literatura política se puede rastrear al menos desde 1861, cuando se terminó en Rusia la servidumbre de la gleba por el zar Alejandro II.

Los autores marxistas destacan cómo el populismo, aparecería rechazando tanto el reformismo del gran monarca como el industrialismo occidental por parte de los “mujik” y con pretensiones, como la del anarquista Cernysevskij [7], de hacer que la cultura estuviese al servicio del pueblo. Al final, por encima de la idea de “lucha cultural” quedó [8] el activismo político, que molesta al PSOE tanto como agrada a Unidas Podemos.

Al hilo de ello, la política para esta década, tanto en España, como en la mayor parte del mundo podrá estar revestida de formas populistas. Ya lo está, en realidad, desde hace unos años. Empero, todo apunta a un incremento de actitudes y situaciones.

A nadie extrañe que de la “factoría” de Iván Redondo se verifique un giro al “sentimentalismo político”, en competencia por la izquierda con Unidas Podemos y por la derecha con Vox. Formaciones como ésta y el PP, podrían además hacer mérito a sus antecedentes ideológicos [9] e incidir en el populismo, en realidad tan presente en la mentalidad de la mayoría de la población española.

Añádase a lo anterior la posibilidad (y contundente realidad) del populismo centrífugo de partidos locales y separatistas, adobado de subvenciones y dinero a toda clase de colectivos, y por último, la tentación populista para aquellos “outsiders” que sigan los nuevos lineamientos del antiglobalismo en todas sus formas.

El llamado “populismo integral” también podría así tener su lugar bajo el sol en esta naciente década y Aleksandr Dugin viene a ser uno de los filósofos más temidos, amados y consultados, a partes iguales, en cada vez más ambientes político-intelectuales de Europa.

Si tal es el futuro próximo, es al menos deseable que la competencia entre populistas sirva para aflojar el dogal que tanto pesa sobre el sufrido pueblo español.

¿No es acaso la competencia uno de los fundamentos de la democracia?

Francisco Ángel López Cabello ( El Correo de España )

viñeta de Linda Galmor