QUÉ MAJOS ESTOS COMUNISTAS…

Políticos de izquierdas, periodistas y guionistas de series que frecuentan las teles de «progreso» ironizan estos días con los recelos que en muchos despierta la llegada de comunistas a La Moncloa y llegan a ridiculizar a quien se alarme de que manden en España quienes reivindican una ideología totalitaria que ha causado destrozos descomunales en la Humanidad.

Lo creen una exageración pero lo cierto es que en todo el mundo hoy apenas hay comunistas en el poder en Cuba, Laos, China, Venezuela, Nicaragua, Corea del Norte… y la España del doctor Sánchez. Y así asistimos a que un colaborador de la Ser haga chistes en antena con el asunto y ya embalado incluso quite trascendencia a los centro de internamiento donde el castrismo recluye a los homosexuales cubanos.

«No es para tanto, allí lo pasaban pirata, comían tres veces al día y hacían amigos». El presentador se tronchaba. A ver si los dos le echan lo que hay que echarle y lo intentan con Auschwitz, como aquel Zapata del ayuntamiento de Carmena.

Así que en líneas generales, la izquierda concede indulgencia plenaria al comunismo, si bien ahora se esfuerza en embadurnar esa antigualla ideológica con neologismos tontusos que persiguen ocultar el venenoso fondo del invento: imponer en la sociedad un corpus ideológico «progresista» de tal forma que seamos como a ellos les dé la gana. Y ya cala en sus socios, que nos ha dicho la ministra Celaá que «los hijos no son de los padres». Van a más.

En el Ministerio de Igualdad que lleva Irene Montero, ejemplo paradigmático de lo importante que es escoger bien a quién se arrima uno o una, se piensa así: «En los países en donde la Iglesia forma parte normal del ámbito de las libertades, nadie siente la necesidad de quemarlas. Pero ese no es nuestro caso. El aborrecimiento profundo que muchas personas sentimos aquí por la Iglesia católica se lo ha ganado a pulso».

Fuego. Son palabras de la directora del Instituto de la Mujer, Beatriz Gimeno, cuya cumbre de su pensamiento es esta: «Dado el simbolismo asociado al poder y a la masculinidad que tiene en la cultura patriarcal la penetración (a las mujeres), ¿qué importancia cultural tendría una redistribución igualitaria de todas las prácticas, de todos los roles sexuales, incluida la penetración anal de mujeres a hombres?».

Esto es, hasta que no se penetre analmente a todos los hombres no habrá igualdad real entre sexos. Menos mal que los hijos son de los padres porque ¿se imaginan un manual de la directora general Gimeno sirviendo de guía en la escuela?

Comunista es también Ada Colau, camino de convertir Barcelona, aquel asombro cosmopolita, en una especie de ecoaldea medieval, a medio camino entre no se sabe qué pájaros que le rondan la cabeza y los que le rondarán mañana, que cada alumbramiento mete más miedo que la película de Hitchcock.

Lo penúltimo ha sido sugerir el fin del Puente Aéreo, porque contamina mucho, y lo último abrir una cruzada contra la implantación de la tecnología 5G porque «es mala para la salud», eso, a pocas fechas de la Feria Mundial del Móvil.

Una fenómena, que diría el Fary… porque además de comunista Colau es campeona en demagogia: ella ha recorrido en año y medio 100.000 kilómetros en avión, algo así como dos vueltas al mundo, dejando tras de sí 17 toneladas de CO2. Como se entere Greta…

Álvaro Martínez ( ABC )

viñeta de Linda Galmor