Nuestros deplorables gobernantes creen que solo existen los valores europeos y los identifican con el cogollo bruselense.

Busca el perplejo las causas del desmoronamiento nacional, de la decadencia interna, de la insignificancia externa, de la flojera colectiva, de la abulia.

Repara en el atroz vacío creativo: silencio o leccioncitas. No puede ser culpa solo del miedo al qué dirán, que siempre estuvo ahí.

No acierta el perplejo a dilucidar si el ingenio se ha muerto o ha escapado hacia un destino ignoto. Ojalá estuviera equivocado el perplejo, que somos usted y yo, y esto no fuera un páramo.

Ojalá resucitara Julián Marías, dulce y firme, y volviera a mostrarnos la vegetación, y reconociéramos un mérito a la España del siglo XXI, y viéramos luces que se nos habían escapado.

Juan Carlos Girauta ( ABC )