¿ QUÉ PEDÍS, QUE NO BAILE O QUE NO VIVA ?

No soy de celebrar cumpleaños ni onomásticas porque creo que cada día que vivimos es único y exclusivo, que cada momento ha de ser vivido como el más importante de nuestra vidas y así ha de ser celebrado, pero en estas circunstancias por las que estamos atravesando bien merece la pena hacer una excepción, y celebrar por lo alto, todos juntos, este Día Internacional de la Danza.

Hoy más que nunca, en este encierro forzoso que estamos viviendo, sería bueno pararnos a reflexionar un poco y alejándonos de las pantallas virtuales.

¿Por qué la danza es importante para la humanidad? Porque hoy, pero sobre todo mañana, va a necesitar de todo nuestro apoyo y trabajo (aunque el trabajo es algo que a un bailarín no le asusta lo más mínimo) para volver a volar sobre los escenarios, en las calles, en las escuelas.

La danza, para mí, es una manera de expresarse y comunicarse que se produce a través del movimiento, la libertad y la creatividad; hoy el movimiento físico se nos ha restringido, pero no la libertad, porque pertenece a nuestra mente y no tiene límites ni barreras.

Es desde ese lugar desde donde hemos de construir el mañana bailando; cualquiera puede bailar, no hablo de ser Antonio Gades ni Anna Pavlova; me refiero al mero hecho de volver a ser libres y felices a través del movimiento que la danza produce y así, parafraseando al gran Lope de Vega, diría «¿Qué pedís, que no baile o que no viva?

Haced vos con mi corazón que se detenga que yo haré con mi cuerpo que no dance». Porque la danza es eso, vida.

Igor Yebra ( ABC )