Llevo años preguntándome: ¿Qué tiene que ocurrir para que los españoles se den cuenta de que nuestra Patria ha tomado la vertiente imparable hacia el abismo de su desaparición como tal España? ¿Qué podría hacer yo para provocar a los  únicos que tienen poder y armas para impedirlo y entiendan que “cada dia que pasa”, mueren españoles desesperados — y se suicidan–,  que los negocios se arruinan para no levantarse más, que  los pobres se quedan sin  trabajo?, 

Y, mientras tanto, los que viven bien –ya sea en sus mansiones, en sus residencias de políticos  y gobernantes “sin vergüenza”, o de jerarcas eclesiásticos– ajenos a cuanto ocurre.

Y también lejos del mensaje Evangélico, –que no son  solo los pobres  sino, sobre todo, los “engañados” y «hambrientos de verdad” y de  “solución de sus problemas cotidianos”. Unos,  los engañan y,  otros,  les está dando basura doctrinal modernista  con una seudo evangelización, muy “dialogante y aceptable por el Mundo” pero alejada de la Verdad que Cristo vino a traer al mundo–como Él mismo proclamó ante Pilatos.

¿Qué podría hacer para que se olviden de su “pachorra miserable y cobarde” que les lleva a esperar que los problemas se resuelvan solos, mientras cada minuto trae ruina irrecuperable sin que su cerebro ni su voluntad les haga reaccionar? ¿Qué espera ese Monarca impuesto por el Caudillo –¡uno de sus errores garrafales!–, con el fin de proseguir su maravillosa obra, para demostrar con sus hechos que merece continuar en el Trono que su bisabuelo tiro a la basura?

¿Qué esperan esos generales con tanto adorno y colorín de medadlas en el pecho pero sin arrestos para impedir la ruina total de la Patria que juraron defender, –¡incapaces de una acción que las justifique!–, borrando del suelo español a sus enemigos mortales? Especialmente,  barriendo al “peor de todos”, al que dirige la “ruina planificada” desde la Moncloa, al servicio del Poder Supremo “sin rostro”: ¡esa mierda de Gobierno comunista y traidor que padecemos!

Y ¿qué esperan –quienes pueden informar al pueblo–  para abrirle los ojos y lanzarlo a la calle como el “Dos de mayo”? Los traidores de la Moncloa no son ya extranjeros gabachos sino canallas nacidos en la península y alguna escoria venida de Suramérica.

Los pocos “media” que podríamos llamar “nuestros” y los periodistas  intentan que defender nuestros valores, pecan de  “falta de agallas” para jugarse el tipo y decir lo que es necesario que el Pueblo entienda el remedio.

A los criminales o con vocación de asesinos, –que forman  o apoyan al Gobierno actual desde la llamada “periferia” — no se les arrojará de España ni se los derrotará  con bonitas frases literarias. La Historia — que es maestra de la vida–, nos enseña cómo se salvan las patrias. Los criminales solo entienden un idioma y,  el mayor error,  es perder tiempo dialogando con ellos, la solución no tiene vuelta de hoja.

España está ya  en manos de los criminales de ETA, y los del separatismo catalán,  ¿tan idiotas y cretinos son quienes creen que España puede continuar desangrándose económica y moralmente en manos de los estúpidos gobernantes que se dedican a “publicar Leyes” en vez de resolver los problemas de España?

Franco se ciscaba en la Democracia y las bonitas palabras de los autollamados “liberales” y se dedicaba a hacer pantanos, hospitales, fábricas de luz, repoblación forestal, carreteras, polígonos industriales, facilitaba la industrialización, la ganadería, la pesca… y ni por la cabeza le pasaba gastar el tiempo en porquería de leyes como las que salen hoy de ese circo de mala risa, que son las antiguas Cortes, útiles únicamente para demostrar al mundo que España es una maravillosa nación,  donde se vive como en ninguna otra parte del mundo pero está en manos de gobernantes subnormales, esquizofrénicos y obsesos sexuales.

Pero ¿cómo pueden los españoles consentir estar bajo un Gobierno de féminas –en mi vida he demostrado que soy un defensor acérrimo de la mujer; al resaltar una realidad, no me interpreten mal–, que no ha sido capaz de hacer en dos años, lo que el Generalísimo hacía en un día…? 

¿Conocen ustedes algún pantano, o autopista, o industria, o lo que sea… que España deba de agradecer  a estas féminas “machistas” que tienen las riendas de todos los ministerios, en  desprestigio de la mujer española que ha sido siempre modelo de mujer inteligente y trabajadora?… Hasta los cantantes las admiraban  a su modo, pues todo lo hacen bien: “La española cuando besa…es que besa de verdad”.

Las de hoy me recuerdan a aquel profesor  que, al catalogar las mujeres, nos decía: “algunas son como la Aspirina, que ‘no atacan  al corazón’…”Hoy, esta especie debe estar batiendo todos los récores, si juzgamos por lo que vemos a diario en los informativos de la televisión…

No es para tomarlo a broma, pensemos que, cada minuto que pasan en la Moncloa el embustero mayor del orbe y sus féminas, hay españoles que se “suicidan” asqueados, arruinados, desesperados,  al ver la traición no ya solo de los que dirigen la destrucción — perfecamente planificada– de España, sino la cobardía y la inanidad de quienes no tienen ya,  lo que sobraba a los hombres de hace solo ochenta años.

De los recuerdos más tristes que guardo en mi memoria, uno es el “suicidio” de una militar joven, de alta graduación que, cuando vio cómo los fidelistas triunfaban, se pegó un tiro… ¡no se pueden imaginar lo que esto me impactó! Éramos muy amigos, desde que yo tenía veintidós años…

Y, nueve años después,  él acabó así, con su vida. ¿Qué  le pasó,  si era un hombre de Fe? ¿Pudo más la vergüenza y su amor a la milicia –se había formado en “West Point”,–  que la razón y sus convicciones religiosas? ¡Misterios de la vida!

Me temo que, más de un militar español en el futuro, sufra la misma tentación fatal ¿No sería mejor morir luchando por España?… que ser víctima del remordimiento sin remedio.

Gil de la Pisa ( El Correo de España )