QUEMAN NUESTRAS NAVES

Una de las muchas hazañas atribuidas a Hernán Cortés es la de haber quemado sus naves tras la «noche Triste» de la batalla de Otumba, para no caer en la tentación de volverse a España huyendo de los aztecas o para que no cayera nadie en la tentación de cargárselo a él para caer en esa tentación. Lo que está haciendo Pedro Sánchez con el juicio al golpismo catalán es lo mismo, pero con nuestras naves.

Si se limitara, como hizo ayer el PSOE de Navarra o el PP vasco de Soraya, que ya ha sacado las uñas contra Casado, a insultar junto a los proetarras y los curas satánicos a los que acudieron a Alsasua a apoyar a la Guardia Civil, un puntal en la defensa de España, el desgaste lo haría a su costa y las naves que quemaría serían las del PSOE.

Pero cuando es el presidente del Gobierno (en otra vida, cuando aún era capaz de llamar rebelión a la rebelión, llamado Pedro Sánchez) el que obliga a instituciones como la Abogacía del Estado a un acto continuado de prevaricaciónpara ayudar a los golpistas contra la Justicia, no ataca sólo a su partido o a su Gobierno, sino al Estado de derecho y a nuestra nación.

Y lo hace en el ámbito nacional, frente a los golpistas que quieren destruirla, y en el internacional, donde se refugian los cobardes que huyen de la Ley. Una Ley, por cierto, que si es española es europea, y lo que diga sobre ella un juececillo báltico vale menos que lo que diga el Tribunal Supremo.

Cuando Carmen Calvo pone al tribunal de Schleswig-Holstein como ejemplo para Llarena y los fiscales que instruyeron el caso contra el golpe, o para el juez Ramírez Sunyer, que ha muerto trabajando contra los golpistas del 1-O pese a la campaña catanazi que lo declaró «enemigo de Cataluña», lo que hace no es imitar a María Luisa en La Familia de Carlos IV, sino traicionar al Estado y a los españoles. Y, como su jefe, sólo para tirarse unos meses más calentando la poltrona, mientras llega Pablenin a fusilarnos a todos.

De momento, Pablo-Pedro Iglesias brama que periodistas y políticos molestos debemos ir a la cárcel, léase checa. Nada nuevo. En julio de 1936, tras el asesinato de Calvo Sotelo, los comunistas pidieron en las Cortes ilegalizar a los partidos de derechas. El PSOE navarro atacó ayer a las tres derechas de Alsasua «que nunca lucharon contra la ETA». Todavía imputarán a Ortega Lara.

Federico Jiménez LoSantos ( El Mundo )