¿ QUIÉN ES LA PUTA ?

Faltan cuarenta y ocho horas para el Día de los inocentes, pero la broma de mal gusto que nos tiene preparada Pedro Sánchez no va a causarnos ninguna sorpresa y  por eso me adelanto a describirla  desde la perspectiva del nacionalismo independentista catalán, donde jamás soñaron que les resultase tan fácil derrotar a un gobierno que se ha rendido sin utilizar los instrumentos de estado para evitarlo.

No me inquieta que Pedro Sánchez haga de barragana en su relación con los independentistas catalanes pero constato que ese papel siempre le correspondió a ellos que jugaban con dos barajas, y así unas veces les tocaba prostituirse y otras aparentar  que la señora Ramona era digna.

El escritor Quin Monzó” popularizó esa imagen de dualidad moral, estrategia política y habilidad en el juego del “tocomocho cuando afirmo que  Jordi Pujol –  el  “Dios Convergente” que tenía los pies de barro y los bolsillos llenos de oro ajeno–   hacía de puta o de Ramoneta para avanzar en la indefinición política que le permitía sacarle al gobierno central todo lo que quería.

Sus herederos en la Generalitat ya no necesitan  disimular cuando hablan con el gobierno español porque saben que enfrente tienen a un personaje amoral, con vocación de buscona, que se siente a gusto en ese papel y está dispuesto a rebajar la tarifa de sus servicios frente a las exigencias de sus abusadores.

Me imagino que en Cataluña, entre aquelarre y gilipolleces varias de esas que hacen cuando se disfrazan de amarillo, deben estar bebiendo  cientos de litros de cava para celebrar lo fácil que les está resultando conseguir algunos de sus objetivos políticos, gracias a que han confluido la peor calaña de dirigentes allí y acá, aunque los suyos al menos tienen un objetivo común, mientras que el de Pedro Sánchez solo es personal.

Como prueba del nivel de rigor con el que se desarrollan las conversaciones entre ambas partes baste con fijarse en  el nivel ramplón de los interlocutores de ambas partes, dado que no han necesitado incorporar a sus delegaciones a ningún abogado del estado, filósofo, o profesor de derecho constitucional: les ha bastado con una cajera de supermercado como  Adriana Lastra y a un empleado de unos grandes almacenes como Gabriel Rufián para allanar el camino del futuro de España.

Independientemente de otras consideraciones que vengo haciendo de antiguo sobre este personaje cada vez que hablo del asunto de Cataluña y que no reitero aquí porque su cara es el espejo de su alma, solo se me ocurre reafirmarme en mi convicción de que no existe nada más peligroso que un mono con una pistola o un tonto con poder.

Diego Armario

viñeta de Linda Galmor