¿ QUIÉN ES MÁS DÉSPOTA ?

MARLASKA Y EL CHIS

El déspota se lleva muy adentro,
igual que, mar adentro, la borrasca
se encrespa hasta arrasar la costa vasca
y a todos los que salgan a su encuentro.

Pues eso es lo que pasa con Marlaska:
que, cada vez que tiene un desencuentro,
le empieza a palpitar el epicentro
y tiene el subidón de la ayahuasca.

Marlaska tiene el chis precalentado
del hombre importantísimo de Estado
que es déspota, creído y arrogante.

¡Cuidado con llevarle la contraria!
Que le entra la canícula urinaria
y cruje al que se ponga por delante.

Monsieur de Sans-Foy

ESTE SÍ QUE ES DÉSPOTA
por Fray Josepho

Mensaje recibido. ¿De déspotas hablamos?
Permita que le objete levísimo matiz:
Marlaska sí que es déspota pero, si comparamos,
al lado del Coletas, es déspota aprendiz.

La inclinación despótica de Pablo es tan tremenda,
tan fuerte, tan robusta, tan viva, tan total…
que pasará a la historia con tonos de leyenda,
con visos epopéyicos de gesta colosal.

Iglesias te la apunta. Iglesias te la guarda.
No entiende los conceptos de olvido o de perdón.
Posterga su desquite. Lo frena y lo retarda…
hasta que estalla el látigo de su animadversión.

Tras ese tono enfático, tras esa voz mesiánica,
tras su actitud beatífica, que es mero paripé,
se esconde un alma negra, despótica y tiránica,
sin parangón posible, carísimo Mesié.

Libertad Digital