¿ QUIÉN MANDA AQUÍ ?

Cada vez está más visto y demostrado que con 84 diputados no se puede gobernar. Que como saben son los que tiene el que cada vez es más conocido como «el Okupa de la Moncloa». Esto del «okupa» tiene más fondo (o «más recorrido y hondo calado», que se diría en tertulianés) de lo que parece.

Sánchez está en La Moncloa como podía habitar el casoplón que se han comprado los padres de los mellizos que felizmente han superado la peligrosa prematuridad de cinco meses, gracias a la tan denostada Sanidad pública de Madrid, administrada por cierto por el PP. Aunque oficialmente es el presidente del Gobierno del Reino de España por culpa, culpita de Rajoy, y duerme en La Moncloa y, si no tiene que coger el Falcon para ir a cualquier chuminada lejos, allí desayuna, almuerza y cena. Los inquilinos de La Moncloa suelen ser los que mandan en España. Pero mandar, lo que se dice mandar, ¿manda de verdad Sánchez? ¿O es un mandado de los que le permitieron su sueño de dormir en La Moncloa a pesar de tener 84 diputados?

El canto de la gallina lo ha dado Pablo Iglesias, precisamente en su visita a La Moncloa para una charleta de comienzo de curso y de importancia de la asignatura. Por cierto: sale Sánchez a recibirlo a esas escalinatas monclovitas de donde quitan la bandera de España y a los guardias civiles de gala presentando armas cuando quien llega es un separatista catalán. Sale muy bien trajeado, como corresponde al sitio que ocupa, y nunca mejor dicho lo de ocupar.

Y he aquí que llega Iglesias con el uniforme del 15-M en la Puerta del Sol, el Belén del ídem que tiene montado. Y aparece en mangas de camisa, marca de la casa, como si en lugar de acudir a debatir los altos asuntos de Estado y gobernación del Reino fuese a cambiar la zapatilla de un grifo que se sale. Y demuestra luego Iglesias lo que me ha recordado aquella vieja copla que el cantar ponía en boca de un bandolero: «El Rey mandará en el llano/que en la sierra mando yo»

Sánchez duerme en La Moncloa y se cree que manda, pero los que gobiernan y mandan de verdad son los que lo hicieron presidente. Por eso el ministro Marlaska tiene que callarse la boquita y decir que lo blanco es negro cuando a su lado un consejero separatista de la Generalidad de Cataluña dice que los encarcelados por sedición y rebelión son «presos políticos». Y por eso tenemos un Gobierno que parece el título de una obra de Jardiel Poncela: «84 diputados con freno y marcha atrás».

Cada Consejo de Ministros de los viernes tiene que deshacer el manto de Penélope de los petardazos que ha pegado el verborreico presidente de los globos-sonda o alguien de su presunto ¿Gobierno? a lo largo de la semana. Y a las bombas que tiran los fanfarrones sobre los puestos de trabajo de los astilleros de Navantia en la Bahía de Cádiz y a las corbetas para Arabia Saudí me remito.

El canto de la gallina trata precisamente de esto: de la capacidad de gobernar España o lo que va a consentir que los separatistas catalanes nos dejen de ella. Iglesias, sin que Sánchez lo corrija, se ha autoproclamado de hecho vicepresidente de un Gobierno del que no forma parte. Tras la charleta con Sánchez ha proclamado que Podemos quiere «cogobernar desde el Parlamento», pese a que entre ambos grupos no alcanzan la mayoría de la Cámara.

Sí, gobernar desde el Parlamento, no desde La Moncloa. ¡Y a la separación de poderes, que le den morcilla! Tomo las palabras de mi querido y ubicuo letrado Joaquín Moeckel para expresar mi perplejidad: «Habrá que explicar a la gente cómo se gobierna desde el Congreso y cómo se legisla desde el Gobierno. El mundo al revés». El mundo al revés, no, querido Moeckel: el imperio del decreto-ley y un presidente de… ¿te acuerdas de las marionetas de Herta Frankel? Pues lo mismo, pero sin Herta, sino con Podemos y todos los que quieren acabar con España.

Antonio Burgos (ABC )

viñeta de Linda Galmor