» ¡ QUIÉN ME GRITA QUE ME ASOME ! »

Como este año no hay Eurovisión, se ha puesto Iván Redondo a adaptar la letra de «El turista 1.999.999» de Cristina y Los Stop para cuando alcancemos la cifra de 20.000 fallecidos, con la idea de remezclarla con el «Resistiré» del Dúo Dinámico y pincharla en los balcones, a las ocho en punto de la tarde, nueva hora lorquiana en la que «el gentío rompe las ventanas».

Dirige la orquesta el maestro Ibarbia. Canta Pedro Sánchez, con traje oscuro y corbata de color, señal de que España no está de luto y cuya gama cromática explicará el presidente con más detalle en la segunda temporada de su «Manual de resistencia».

No es que Sánchez prefiera no mirar atrás, virtud que adorna a los héroes y que se deriva del coraje; es que no quiere mirar a los lados, por si se tropieza con la muerte. «¡Quién me grita que me asome!/ ¡No me digáis que la vea!», sigue el poeta de Granada.

Ayer cerró como morgue el Palacio de Hielo de Majadahonda, por el que en la última semana han pasado los cuerpos de 162 víctimas del coronavirus. No estuvo allí Pedro Sánchez. Tampoco en el recinto análogo del barrio de Hortaleza, catedral de hielo en la que nadie ha podido velar a los más de mil cadáveres hasta ayer refrigerados por la maquinaria que antes de la alarma hacía rodar un ocio ahora congelado y confinado.

Tampoco ha estado en los hospitales en los que miles de personas buscan oxígeno y salvación y donde los enfermeros que no han sido contagiados graban esos vídeos tan cuquis, a juego con las corbatas presidenciales, color esperanza, que luego ponen los telediarios de las nueve para confirmar que estamos en una situación muy dinámica, como el dúo y como dice el eslogan de La Moncloa.

Pedro Sánchez solo se puso la mascarilla durante la visita -la única que ha hecho fuera de la sede de su mando único, que se extiende al Congreso- a una factoría de Móstoles donde se pusieron a fabricar respiradores.

Fue su experiencia más próxima a la muerte, fenómeno social que quiso dignificar en las Cortes y que ahora -«He cerrado mi balcón/ porque no quiero oír el llanto (…)/ Pero el llanto es un perro inmenso»- trata de tapar con doble sudario.

Jesús Lillo ( ABC )

viñeta de Linda Galmor