¿ QUIÉN SE RÍE DE QUIÉN ?

La doble vara de medir de la izquierda es proverbial a la hora de observar la paja en el ojo ajeno mientras una viga maestra invade como si nada el propio, es decir, el instrumento que le permite hacer fosfatina su coherencia como si nada, como si no existiesen antecedentes que destrozan su menesteroso discurso.

Resulta, por ejemplo, que los del pancarteo demagógico del «Welcome refugees» y aquellos que se trajeron a los 600 inmigrantes del Aquarius (para hacerse una foto con ellos según iban desembarcado en Valencia), ahora se disponen a endurecer las condiciones para conceder asilo y refugio en España.

Como norma general, lejos de envainársela con la humildad del sorprendido haciendo trampas, de agachar las orejas con

 modestia, la progresía nacional siempre opta por ponerse flamenca y sacar a pasear su famosa doble vara de medir con el fin de ajustar a «su» razón el siguiente despropósito. Aunque sea una mentira de dimensiones catedralicias. Y casi siempre a voces si es necesario, como si la razón y la verdad tuvieran que ver con el volumen.

Ayer mismo, Iglesias ejerció de heteropatriarca y contestó en el Congreso una pregunta en principio dirigida a su señora, a la sazón ministra de Igualdad. Un macho alfa es un macho alfa… Se puso el vicepresidente a gritarle a la oposición con gruesas palabras, más indignado que aquel 15-M, cuando se le afeó que su partido y el de su socio Sánchez se nieguen sistemáticamente a investigar en el Parlamento balear el caso de las menores que fueron prostituidas en Mallorca mientras estaban tuteladas por la administración insular. Echó el líder podemita fuera todos los balones que pudo, sacó a pasear a la «Iglesia católica» y siguió gritando y gritando para terminar acusando a la oposición de «descojonarse» (sic) de las niñas.

Este es uno de los mayores escándalos de negligencia política (y ya veremos qué más) de la historia reciente, con decenas de muchachas en manos de proxenetas que las entregaban como mercancía en la calle a cambio de droga. Todo tan despiadado, sórdido y brutal como suena.

Y socialistas y comunistas no quieren investigar cómo es posible que haya ocurrido ese desastre y quiénes son los responsables. Quienes se están riendo de esas pobres chiquillas son Pedro y Pablo, ante el vergonzoso silencio de las feministas de sus partidos, esas que según Carmen Calvo «tanto se los han currado, bonita».

Álvaro Martínez ( ABC )

viñeta de Linda Galmor