QUINTILLAS DE LOS QUINTOS DE MORA

Mientras tú, Begoña mía,

vas con enorme alegría

al Instituto de Empresa

a hablar de la africanía,

que a todo pijo interesa.

Yo me marcho en buena hora

hacia los Quintos de Mora,

donde tengo a mi Gobierno,

soportando mi demora,

bajo un sol que es un infierno.

Ellos y ellas, obedientes,

sobrias, sobrios, y sonrientes

A Quintos fueron en coche.

Y como son muy decentes,

allí han pasado la noche.

Pero yo, Begoña mía,

Flor de la sabiduría

he dispuesto con donaire,

que me transporte de día,

El Ejército del Aire

en un Puma militar,

para el tráfico evitar

y llegar justo a la hora,

pues no me gusta tardar,

hasta los Quintos de Mora.

Allí me aguarda, entregado,

y a mi servicio obligado,

con sol, neblina o borrasca,

de Justicia, la Delgado,

y de Interior, el Marlasca.

Borrell el del Exterior,

Carmen Calvo, que es ardor

de la cultura de Cabra,

y la semilla, la flor

y el fruto de la palabra.

Y el resto, que es muy aburrido,

recitarte de corrido

una lista tan extensa.

Bueno, estará por cumplido

La ministra de Defensa,

esa adorable persona,

que siempre me proporciona,

sin pero ni discusión,

el Mystére a Barcelona

o el Falcom a Castellón.

Aún no ha llegado el amor

al ciervo fornicador.

No ha empezado la berrea.

se oye en lo alto el motor

y el monte se tambalea.

El helicóptero posa

con dulzura silenciosa

su estructura. Vibra un cedro,

y una ministra mimosa

exclama: «¡ Viva mi Pedro!».

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No ha terminado el estío

Y en la dehesa hay desvío

Con las cosas que suceden.

Los machos quieren ya lío…

Pero las hembras, no quieren.

El ciervo, su cornamenta,

Con prepotencia presenta

Y hacia la cierva se lanza.

La cierva no está contenta

Y no admite ni una chanza.

El fatuo venado altivo

No entiende bien el motivo

Y en autogozos se enfrasca.

De modo tan repulsivo

Que hasta repele a Marlasca.

El presidente reclama

A sus ministros. Los llama

Por su nombre y ellos van

Como niños a la cama

O yihadista al Korán.

-Queridos ministros míos:

Nos vienen meses de líos,

Y de posibles trompazos.

Duro con los desafíos

De quienes quitan los lazos

Amarillos de la paz.

Y si hay fascista capaz

De quitar lazo amarillo,

Se le detiene y en paz,

Tan claro, firme y sencillo.

Si Torra mi buen amigo

Exige mayor castigo

Lo metemos en prisión

Acusado de testigo

De masiva violación.

Si Torra, ordena romper

La nariz a una mujer

Que quita un lazo amarillo.

Nadie se puede meter

En asunto tan sencillo,

Pero si un Guardia Civil

Detiene a quien, por febril

Ideal, desprecia o daña

De una manera infantil

Una Bandera de España,

Hay que actuar con total

Sentido de lo legal.

Y multar sin amnistía

Al agente desleal

Sea civil o policía.

Porque España se desmadra

Si en Cataluña no cuadra

El sentido de la Ley.

Respeto al Mozo de Escuadra

Que ayude a vejar al Rey,

Y después, cuando yo vea

El fragor de la berrea

De lo demás hablaremos.

Me gusta mucho la idea

Sobre España, de Podemos.

Gobernar con mucho amor.

Al musulmán, el dulzor;

Al cristiano, a los juzgados.

Al etarra , el sanador

Por sus traviesos pasados.

Que quede diáfano y claro.

Hoy comienza un tiempo raro

Que puede acabar a tiros.

Yo, si oigo el primer disparo

Me buscaré otros retiros,

No en Cuba o en Venezuela,

Que es la manera más lela

De que me tomen a Coña.

Yo, forradito de tela

A Ginebra, con Begoña.

Alfonso Ussia. ( La Razón )

viñeta de Linda Galmor