Va a tener razón la iletrada Adriana Lastra, a la sazón más mala que un cólico nefrítico, cuando llena la boca de fascistas y escupe su bilis diabólica conque la derecha no volverá a gobernar nunca. No es de extrañar que eso suceda cuando Feijóo empieza con tantas dudas en su encrucijada, de la que no se sabrá hacia dónde camina.

Se inventó la justificación más artificial y burda del mundo para no ir a Valladolid hoy 19 de abril a la toma de posesión del gobierno de coalición Mañueco con VOX, al que dispensa su despreció. Pero no dice ni expresa su verdad que sería preferible.

«La verdad es deseable porque lleva al bien», nos aconseja Sócrates. Su mar de desconfianzas o dudas gallegas sobre ir o no ir al acto de Valladolid, lo despejó él sólo, sin darse cuenta: «Excusatio non petita, accusatio manifesta». Se excusó con tales tonterías que nadie le pidió, que mejor ni mencionarlas.

No fue a Valladolid por ir con los sindicatos ladrones UGT, y CC.OO, quintas columnas y tentáculos encubiertos del sistema comunista. Así lo fueron siempre, igual que ahora y esperemos que dejen de serlo si gobiernan los que deben. A ver si lo invitan a una buena mariscada y después a las señoritas públicas como acostumbran. Y nunca más públicas cuando las pagan con dinero público.

Pero a Feijóo no lo criticó nadie de la derecha. Los únicos que lo criticaron fueron los socialistas tachándole de cobarde: «Se ha escondido en una agenda aparentemente urgente», dijeron. Así como que no fue «por tapar sus vergüenzas». No van mal, cuando ya Tudanca, al ir a pactar con Mañueco lo llamó cornudo y se largó.

¿Dónde vas Feijóo. No ves dónde te metes, Manolete? ¿A qué juegas? Empiezas ejerciendo más que de gallego, de pringado y terminas quedando mal con todos. ¿Quieres alegrarles el cuerpo a estos sádicos manteniendo la derecha dividida, como Casado? Dios nos proteja.

Porque contigo vamos apañados. Con su pinta de nigromante Feijóo parece que no pega con los depravados sindicalistas que no pueden negar lo pillos que son al primer vistazo. Además de parecerlo, lo son. ¿Por qué se junta con estos golfos, si no es para suprimirlos?

Si no rompe radical con el mal convencido que está ante los enemigos de España y la civilización, su aura jesuítica va a quedar muy deslucida. Los pájaros en cuestión están para proteger al gobierno traidor, de los trabajadores. Pero resisten al revés como el mundo que la izquierda puso patas arriba.

Los sindicatos gravitan en su corrupción estratosférica, comprados por el gobierno con millonarias subvenciones. Si gobierna VOX le serán retiradas y si quieren sindicato que se valgan de las cuotas de sus asociados como Dios manda. No pueden estar al servicio del gobierno.

El poder corrompe y si no se da cuenta del efecto narcótico, quien accede al poder, empieza la casa con los cimientos falsos. Dime con quién andas…

Feijoo dejó el BNG (Bloque nacionalista gallego) con su política lingüística origen del nacionalismo gallego, para irse con los sindicatos del crimen, por no ver a VOX. Ahora éste le exige resolver la «encrucijada» de «ser alternativa a Sánchez» o pactar con el PSOE. Que se defina pero que no nos maree más. Su galleguismo no vale en Madrid.

Ya pasó el momento del fin de los puntos medios; ya no existen; pero Feijoo no se enteró. Los de Abascal -como dicen los periódicos- han tendido la mano a la nueva dirección del PP en numerosas ocasiones para presentarse ante los ciudadanos como «la alternativa» al actual Gobierno de PSOE y Unidas Podemos, al que sostienen ERC, PNV o Bildu. Un ofrecimiento para el que todavía no han obtenido más que la callada por respuesta.

Por otra parte Vox lleva tiempo pidiendo al Gobierno de Pedro Sánchez que lleve a cabo una reducción generalizada de impuestos para ayudar a las familias y las pymes ante la inflación desbocada que ya roza el 10%. Una reclamación de la que se ríe el trilero Pedro Sánchez en alarde de suficiencia para afirmar que bajar impuestos «no es un proyecto de país».

Su proyecto de país es saquear los bolsillos de las familias y las pymes, y arruinar a los españoles. Así lo fue siempre. Por donde pasan los socialistas ya no crece la hierba. No se puede poner una vela a Dios y otra al diablo, para los fanáticos que le apoyan.

¡Aleluya! Se acaba de confirmar que ambos líderes hablaron por el móvil. La toma de contacto la habría iniciado el líder de Vox que escribió a Feijóo nada más ser elegido líder del PP para felicitarle por su nombramiento.

También apareció en el acto de Valladolid y por sorpresa Santiago Abascal: «No había hoy ningún sitio en España más importante que estar en esta toma de posesión».  También estaba Isabel Díaz Ayuso, tan clara, radiante y guapa como siempre y que habló divina de la muerte.

¡Alabado sea Dios!

Fígaro ( El Correo de España )